Editorial

¡Ojo al Chocó, Sr. Presidente!
6 de Noviembre de 2012


El doctor Murillo no se da por vencido y acudirá al juez constitucional para que se garantice su derecho al debido proceso, aparentemente violado en su caso para favorecer protervos intereses.

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Contrista el ánimo y produce indignación que por maniobras leguleyas de los “viudos del poder”, los chocoanos se vean privados de la acertada conducción que venía dando a los destinos de su departamento uno de sus hijos mejor preparados, con experiencia y reconocimiento internacional y, sobre todo, ajeno a las clientelas que durante décadas controlaron el poder y malversaron los recursos públicos en provecho propio y de sus validos.


Nos referimos al doctor Luis Gilberto Murillo Urrutia, elegido gobernador en octubre de 2011 con una copiosa votación de sus paisanos, con el aval de Cambio Radical y como candidato de la Coalición por la Unidad y el Progreso del Chocó, en la que también participaron el Partido Conservador, la Alianza Social Independiente y el Partido Verde. El Dr. Murillo ha sido suspendido temporalmente del cargo por una supuesta inhabilidad para ser candidato, derivada de un proceso que debió enfrentar por el presunto delito de “peculado por asignación oficial diferente”.


Su gran pecado, cometido en 1994 como director de la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Chocó, fue destinar $5 millones de una partida para saneamiento básico a trabajos urgentes en una escuela que amenazaba ruina. No se robó un peso, pues la plata sí se invirtió, como lo corroboraron los organismos de control, pero fue condenado y pagó por su desliz administrativo en 1997. Para inscribir su candidatura hizo las consultas respectivas y en concepto del Consejo Nacional Electoral estaba plenamente habilitado, entre otras razones porque la Ley 599 de 2000 modificó la tipificación del peculado por aplicación diferente y determinó que tal conducta no implicaba delito.


No obstante, no se libró de la demanda contra su elección, elevada por un particular ante el Tribunal Administrativo del Chocó, el cual aceptó los argumentos del demandante pero negó la suspensión del cargo. El caso fue al Consejo de Estado, cuya Sección Quinta negó los recursos interpuestos por Murillo Urrutia, decidió su suspensión provisional, mientras “se produce un fallo de fondo”, y solicitó al Presidente de la República el nombramiento de un gobernador encargado.


Para el suspendido gobernador no cabe la menor duda de que todo se trata de “una persecución política de los viejos ‘caciques’ del Chocó que quieren recuperar el poder perdido”. Lo denuncia sin ambages y a riesgo de que sus palabras sean utilizadas por sus enemigos políticos. Asegura que recibió el Chocó con el 82% de las necesidades básicas insatisfechas, con grandes deficiencias en infraestructura, con problemas de seguridad, con un desastre ambiental generado por la explotación minera ilegal y con una institucionalidad tomada por una alianza entre políticos inescrupulosos, guerrilla y ‘bacrim’. Denuncia además que la salud estaba infiltrada por narcotraficantes y había un ‘carrusel’ de embargos. Con gran esmero venía trabajando para cambiar la historia del Chocó, pero sus enemigos le han ganado una primera batalla. Desde que asumió el cargo figuró entre los mejores gobernadores del país y así lo han reconocido sus paisanos.


Sorprende la acuciosidad y la extraordinaria eficiencia que demostró en este caso la justicia contencioso-administrativa. ¿Nos sorprenderá de igual manera con una sentencia definitiva, que restituya pronto en su cargo al mandatario y devuelva al pueblo chocoano su derecho a estar bien gobernado? El doctor Murillo no se da por vencido y acudirá al juez constitucional para que se garantice su derecho al debido proceso, aparentemente violado en su caso para favorecer protervos intereses. Lo acompañamos en su lucha y le deseamos el mayor de los éxitos.




Comentarios
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Emilio
2012/11/07 06:59:36 pm
¡Hola!, me gustaría que los interesados lean la nota contenida en este enlace: http://misionubuntu.blogspot.com/2012/11/luis-gilberto-murillo-urrutia.html: