Columnistas

Santa Marta hermosa y dolorosa (1)
Autor: 羖varo Gonz醠ez Uribe
3 de Noviembre de 2012


Es imposible plasmar en pocas l韓eas una opini髇 completa e integral sobre las causas de los problemas de inseguridad que hoy tienen en la mira nacional a la ciudad de Santa Marta. Sin embargo, se pueden expresar algunas ideas.

Es imposible plasmar en pocas líneas una opinión completa e integral sobre las causas de los problemas de inseguridad que hoy tienen en la mira nacional a la ciudad de Santa Marta. Sin embargo, se pueden expresar algunas ideas.


En primer lugar, hay que decir que la actual situación no es nueva y que viene -a veces más aguda como ahora y a veces menos- desde hace cerca de dos o tres años. Incluso, para nadie es un secreto que ese tiempo se puede extender mucho más atrás, solo que las olas de violencia van cambiando de forma y de intensidad según las dinámicas sociales, tanto de orden local y regional como nacional.


Los problemas de las regiones y de las ciudades de Colombia siempre estarán marcados por el conflicto nacional, y a este responden de diferentes maneras y en diferentes tiempos, según la situación social y geográfica de cada espacio territorial y las decisiones de los actores del conflicto en todas sus manifestaciones, en todos sus bandos y desde todas sus orillas.


Por tanto, no es mucho lo que puedan hacer las autoridades locales y regionales por sí solas, pues ya se ha visto en varias ciudades y departamentos que a sus alcaldes y gobernadores simplemente les toca asumir y manejar como puedan y con lo que puedan las decisiones nacionales o las dinámicas del conflicto que les llegan sin haber sido consultados, cuando sea posible consultar ese tipo de acciones o directrices.


Sin embargo, ese es el reto que asumen, no solo las autoridades de cada ciudad y departamento (en especial), sino su clase dirigente privada y también, en cierta medida, los ciudadanos en general. Y es un reto que se debe asumir de una manera unida y decidida, pensando en el corto, en el mediano y en el largo plazo. Cada sociedad tiene que fortalecerse desde su interior para afrontar cualquier tipo de embates que la amenacen y la hieran. Con ciertos problemas de orden público pasa lo mismo que con las inclemencias de la naturaleza: la energía vigorosa viene de afuera pero se fortalece con los elementos de adentro y hay más daño a mayor vulnerabilidad.


Y Santa Marta es una ciudad muy vulnerable al conflicto nacional colombiano, sea cual fuere el momento de este y las variaciones que tome.


Esa vulnerabilidad está marcada por dos condiciones: su situación geográfica y su dinámica social. La última está influenciada por la primera, como es apenas lógico, pero también por otras variables sociales propias y nacionales.


La primera es clara, sin olvidar que es también su mayor ventaja: Una inmensa Sierra Nevada que es todo un mundo, y un mar Caribe que es todo un camino hacia el mundo y desde el mundo.


En el caso de la Sierra Nevada, esta nunca ha sido tomada en serio por los gobiernos nacionales, y cuando se dan cuenta de los problemas que allí se incuban y se presentan, ya es demasiado tarde: están fortalecidos y se han expandido por el país.


La segunda, la social, es mucho más compleja, y es y debe ser materia de mayores y profundos estudios que abarquen la historia desde hace más de 500 años. La conformación social de Santa Marta es bien particular y diferente a la del resto de Colombia e incluso a la del resto de ciudades del Caribe colombiano. Este factor social no es bueno ni malo en sí, simplemente debe ser comprendido mejor para poder adoptar las medidas adecuadas en cada momento, como es el caso de hoy.


En resumen, es una tierra rica y diversa propicia para potenciar el mayor bien pero también el mayor mal. Ambos se han dado y se dan hoy, sin embargo, a pesar de lo que aparece en la prensa y en especial a los hechos dolorosos de hace una semana, Santa Marta no se ha acabado ni se está acabando, pero tampoco es el paraíso, ¿cuál ciudad lo es?