Columnistas

Las quimeras en el Índico
Autor: José E. Mosquera
2 de Noviembre de 2012


El Índico es el tercer océano en importancia y cubre desde el Este de África, Oriente Medio, el sur y el sureste asiático hasta Australia, el 20% de la superficie del planeta.

El Índico es el tercer océano en importancia y cubre desde el Este de África, Oriente Medio, el sur y el sureste asiático  hasta Australia,  el 20% de la superficie del planeta. Por sus aguas se transporta el 70% de la producción mundial de petróleo y es el paso obligado del tráfico marítimo que se mueve entre Europa, el Oriente Medio, África Oriental, el Sudeste Asiático y Asia-Pacífico.


Su preponderancia no obedece simplemente a la que tienen sus rutas marítimas, sobre todo los conflictivos estrechos de Malaca entre Malasia e Indonesia por donde pasa buena parte del petróleo que consume China, Japón y Corea; el paso de Ormuz, por donde sale petróleo del Golfo Pérsico; y los de Bósforo y Bab Al-Mandeb, este último que une al Mar Rojo con el Mediterráneo, sino al hecho que en su área de influencia vive el 60% de la población mundial y eso tiene un  enorme peso dentro del ámbito de la geopolítica, la economía y el comercio internacional.


Además es el centro neurálgico del denominado arco del Islam que va desde Somalia hasta Indonesia y que comprende los  países del golfo Pérsico y Asia Central. Por el crecimiento económico que han alcanzado China e India, dos países que albergan el 40% de la población global, este océano se ha convertido en un nuevo escenario de disputas geopolíticas. Se vaticina que en los próximos años será epicentro de quimeras globales, en la medida que avancen y se consoliden los poderíos económicos y militares de China e India.


China es el país más poblado, el mayor importador y consumidor de hidrocarburos del mundo, cuyo abastecimiento se hace a través de las rutas del Índico. A su turno India es el segundo país más poblado, el cuarto mayor consumidor de petróleo del mundo e igualmente su abastecimiento se realiza por estas mismas rutas.


Ambas economías se disputan la hegemonía en este vasto océano debido a que por éste se transportan sus grandes importaciones energéticas. Por consiguiente, para estos dos países, “garantizar la libre navegación por sus aguas se ha convertido en una necesidad de primer orden”. Por ello “ambos se han lanzado en una carrera de toma de posiciones y han estructurado ambiciosos planes de construcciones navales y militares que convertirán al Índico en un tablero geopolítico en las próximas décadas”.


Un estudio de la Marina norteamericana indica que “el Índico y sus aguas adyacentes serán teatro central de conflictos internacionales y de competencias en este siglo” y concluye que “por el tamaño de las economías de India y China, estas tendrán un mayor protagonismo en la seguridad de la región y serán actores principales en la configuración de un nuevo orden en esta cuenca y en la del Asía-Pacífico”.


De esa preponderancia se desprende el giro estratégico de la política exterior del presidente Obama para el sureste asiático: “Asia, con el poder nuclear que tiene y la mitad de la humanidad, definirá buena parte del rumbo del mundo en este siglo y como presidente he tomado una decisión estratégica que Estados Unidos desempeñará un papel más amplio en la conformación de esta región y su futuro. (….) Nuestra presencia y misión en el Asia-Pacífico será una prioridad de alto nivel (…) Nuestros intereses duraderos en la región demandarán de nuestra presencia duradera”.


La política de EEUU está encaminada a encarar la amenaza de la supremacía de Beijing, la expansión de la influencia de los países del arco del Islam y de paso lograr que el Pentágono tenga un control militar más audaz sobre las rutas marítimas del Índico.