Columnistas

El poder del voto hispano
Autor: Rafael Bravo
2 de Noviembre de 2012


Ad portas de una de las elecciones más reñidas de los últimos tiempos en los Estados Unidos, resulta gratificante ver que los hispanos pueden inclinar la balanza a favor de cualquiera de los candidatos.

Ad portas de una de las elecciones más reñidas de los últimos tiempos en los Estados Unidos, resulta gratificante ver que los hispanos pueden inclinar la balanza a favor de cualquiera de los candidatos. Así Obama se proyecte como amplio favorito entre la comunidad latina, en una proporción de tres a uno, la diferencia en el número de delegados electorales es lo que importa en aquellos sitios donde existe una importante participación hispana. Si las encuestas a nivel nacional muestran un empate técnico, entonces la atención se dirige hacia aquellos estados en donde la población latina es significativa, como lo son Florida, Colorado, Nevada y Virginia. La tendencia reciente indica que esos territorios han dejado de ser los bastiones republicanos del pasado debido precisamente al voto hispano.


En Florida, gracias a la enorme influencia cubanoamericana, Obama apenas aventaja a Romney 51 a 49 por ciento en el manejo de la economía. Ello se explica porque un tercio de los votantes son de ese origen, tradicionalmente tienden a apoyar al partido republicano y salen a las urnas de manera masiva. Está por verse cuál será el papel de los portorriqueños, quienes han venido creciendo poblacionalmente en ese estado, además de mostrarse más cercanos al partido demócrata. La situación económica es particularmente dura para las minorías. Eso incluye a los hispanos residentes en Florida en donde el índice de desempleo aún es muy alto.


Colorado, con sus 9 votos electorales, entra a jugar en la carrera presidencial siendo el voto latino el centro de la disputa. Sorprendentemente, Mitt Romney ha acortado la ventaja que en su momento mostraba el presidente con un mensaje dirigido principalmente a los pequeños empresarios, mientras Obama espera contar con el voto latino atacando a su rival por su apoyo a la ley de Arizona y su oposición a la Ley de los Sueños o Dream Act que le otorgaría estatus migratorio a muchos estudiantes.


Las encuestas son una prueba de la angustia que embarga al electorado en materia de empleo. Para un poco más de la mitad de los electores hispanos de Nevada la alta tasa de desocupación es la principal preocupación, siendo el tema migratorio el segundo en el orden de prioridades. Entre los estados en contienda, es Nevada donde el presidente Obama goza del mayor apoyo de los electores hispanos, quienes afirman inclinarse en un 78% por su candidatura.


Virginia es quizás el más complejo de los microcosmos electorales. Su cercanía con la capital, Washington, lo convierten en el lugar de preferencia de muchos por su calidad de vida, diversidad y una alta proporción de habitantes con educación universitaria. A lo largo de la última década, los hispanos en Virginia son una fuerza vibrante y en permanente crecimiento. Al igual que en otras latitudes, el tema migratorio ocupa un sitial entre las prioridades por lo que un segundo mandato Obama llama la atención de los votantes.


Si bien es cierto que el presidente incumplió su promesa de reformar el sistema migratorio en los primeros meses de gobierno, no cabe duda que su orden ejecutiva de diferir temporalmente la deportación de cientos de miles jóvenes que fueron traídos a los Estados Unidos por sus padres es algo digno de rescatarse. Si Obama resulta reelegido con una amplia mayoría de votos hispanos, obligará a la dirigencia conservadora-republicana a un cambio radical en la forma de abordar el tema migratorio so pena de perder el apoyo de una comunidad decisiva a la hora de elegir no solo presidente sino congresistas.