Columnistas

El locuaz Carlos Slim
Autor: Rubén Darío Barrientos
1 de Noviembre de 2012


Habla hasta por los codos. Le encantan las ruedas de prensa, para lanzar frases sobre lo divino y lo humano.

Habla hasta por los codos. Le encantan las ruedas de prensa, para lanzar frases sobre lo divino y lo humano. Su colosal fortuna de US$ 74 mil millones, lo hace un personaje de primerísimo nivel, pese a que en grado de influencia es apenas el vigésimo tercero del mundo (según Forbes). Viudo desde hace trece años, no se volvió a casar (¿Por no compartir riqueza?). Es un ingeniero civil que procede de familia libanesa (Slim Helú), que no ha cambiado su Mercedes Benz de siempre, que no hace alarde con yates onerosos y que a los siete años les vendía dulces y refrescos a sus condiscípulos y familiares.   


En el reciente “XIII Foro de Iberoamérica”, celebrado en Cartagena, no pasó en blanco. Dijo que era una tristeza que las personas se jubilaran a los 60 años. Y propuso “aumentar la edad de jubilación a 70 ó 75 años de edad, para ser sostenibles los fondos pensionales y aprovechar, además, la experiencia de muchas personas de avanzada edad que se ven forzadas a retirarse con las actuales reglas de jubilación”. Todo un ex abrupto. Olvida Slim que la edad para pensionarse se traza sobre el horizonte de la esperanza de vida, restándole tiempo prudencial para el disfrute.


Y, la verdad sea dicha, no es lo mismo “esperanza de vida” que “expectativa de vida”. En Colombia, la esperanza de vida es de 73,95 años [hombres 70,8 años y mujeres 77,1 años]. Y la expectativa de vida es otra diferente: 74,79 años [71,5 para los hombres y 78,1 para las mujeres]. Técnicamente, la “esperanza de vida” se soporta en la tasa de mortalidad para todas las edades y la “expectativa de vida” se funda en el número promedio de años de vida, para un grupo de personas nacidas en la misma época, si la mortalidad para cada edad se mantuviere constante en el futuro.


Se equivoca Slim, para el contexto colombiano, al hacer esta propuesta porque deja una lectura lamentable: que la gente se jubile próxima a sus exequias. ¿A quién se le había ocurrido hablar de jubilación a los 70 ó 75 años? ¡A nadie! ¿Quién va a mantener catanos de esa edad en las empresas, en un contexto en donde a los 40 años ya se habla laboralmente de cuchos? Tal vez aplique ello en Europa o en Estados Unidos, en donde se valora la laboriosidad de los entrados en años. Pero en nuestro medio, esas edades en sitios de trabajo serían inimaginables, con tintes de fósiles y con carnetización de prehistóricos. Metida de patas de Slim, un mal sabelotodo.


Ahora bien. El potentado siguió deslizando frases sobre el derecho laboral. Y propuso modificar la jornada de trabajo de 48 horas/semana a 33 horas/semana, en jornadas de 11 horas por tres días. Todo un disparate. ¿Que la gente trabaje apenas 3 días de 11 horas? Valiente exabrupto. Sería pensar en un 68,75% de lo que hay hoy. Estrambótico.


Significaría la quiebra de las empresas y el ocio laboral rampante. En una carta a sus empleados en México (más de 400.000), les dijo muchas cosas. Les escribió, por ejemplo, que “deberían ser eficientes y no perder tiempo en Internet”. Está bien lo primero, pero a pesar de los pesares, lo segundo es desafortunado en tiempos contemporáneos.         


Infiero que Slim es deslenguado. Tira frases, con la prepotencia del rico pero sin la sustancia esperada. Se descontextualiza, pues cacarea ideas en Europa o en Colombia, sin medir idiosincrasias y temas regionales. Atenta contra su imagen, el saber que es mal empleador: ofreció en México aumentos infames y hasta se habla de posible huelga de sus empleados. Imparte úkases, en el sentido de no contratar mayores de 35 años. Rota al personal sin compasión y ocupa mujeres (en un lastimoso 30%) en cargos bajos y sin categoría. Carece, pues, de coherencia, demostrando que predicar es muy fácil pero actuar es bien difícil. Para hacer plata sí está solo, pero no veo argumentos sólidos para combatir la pobreza, desde la teoría Slim. Me suena a demagogia. Mucho ruido y pocas nueces…