Editorial

¡Atención al Nordeste!
31 de Octubre de 2012


La situación es sumamente grave y no podemos menos que solidarizarnos con las gentes del Nordeste e instar al Gobierno Nacional a revisar y afinar estrategias de seguridad para la subregión.

En la última semana, delincuentes no identificados fijaron en lugares públicos del casco urbano de Remedios, en el Nordeste de Antioquia, un macabro cartel, en el cual, después de un cínico “cordial saludo” a los habitantes, les “informan que estén pendientes de sus hijos porque a partir de las 10 p.m. se dará muerte a aquellas personas que encontremos en las calles”. Amenazan también  con “dar de baja” a quien “tenga contacto con personal extraño” y terminan, diciendo: “Somos los que siempre emos (sic) estado pendientes de la zona, aquí estamos y aquí nos quedamos”.


No cabe duda de que detrás del anónimo panfleto están las organizaciones narcoterroristas, que se disputan de tiempo atrás el predominio territorial y el control de negocios ilícitos, empezando por la minería ilegal, en una subregión donde la principal actividad económica es la minería aurífera y después del Bajo Cauca es la mayor productora de oro en Antioquia. Tan importante es que, desde 2005, la Unidad de Planeación Minero Energética, dentro del proyecto estatal “Visión 2019, Colombia País minero”, clasificó al Nordeste antioqueño como el principal distrito minero nacional de oro y le asignó la meta de cuadruplicar la producción, pasando de extraer 21.977 kg de oro en 2005 a 88.382 kg en 2019.


El principal actor legal de la explotación aurífera es hoy la Gran Colombia Gold, compañía canadiense que adquirió a la Frontino Gold Mines y que anunció hace algunos días una expansión importante de sus operaciones en Segovia por valor de 100 millones de dólares. La “fiebre del oro” siempre ha caracterizado, para bien o para mal, la vida del Nordeste, pero con los precios actuales del metal en el mercado internacional la codicia se ha exacerbado y al lado de la grande, mediana y pequeña explotación legal, prolifera la ilegal en poder de organizaciones criminales.


Informes de inteligencia de la Policía identifican la presencia en el Nordeste de los frentes ‘José Antonio Galán’ y ‘Capitán Mauricio’, del Eln; del frente 4 de las Farc; de ‘los urabeños’ y de una facción de ‘los rastrojos’ que se hace llamar ‘Héroes del Nordeste’. Todos esos grupos se disputan a muerte el control territorial, las minas ilegales, las rutas del narcotráfico, la extorsión a las empresas y al comercio y otros negocios ilícitos.


Ese cruce de actores violentos tiene sumida en la zozobra a la población del Nordeste y a sus autoridades civiles clamando por una mayor atención de los poderes centrales para contrarrestar la ola de homicidios que allí se vienen presentando. Solo en Segovia, según la Personería Municipal, mataron diez personas en las últimas dos semanas y en lo que va del año suman 143 asesinatos. En Remedios la cifra de homicidios es de 121 y los desplazamientos forzados este año suman 252. En El Bagre suman 38 asesinatos, 17 de ellos en el último mes.


La situación es sumamente grave y no podemos menos que solidarizarnos con las gentes del Nordeste, sus autoridades civiles y su dirigencia, e instar al Gobierno Nacional a revisar y afinar estrategias de seguridad para la subregión. El recrudecimiento de los asesinatos -muchos de los cuales pueden ser producto de vendettas entre los grupos delincuenciales- y esos panfletos amenazantes contra la población civil, implican un desafío del crimen organizado al “Plan Troya para el Nordeste Minero de Antioquia”, lanzado hace solo 15 días en Segovia por el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón.


El plan significó un aumento del pie de fuerza en 386 unidades, entre soldados y policías, siete de ellos oficiales, y un refuerzo de la capacidad investigativa de la Fiscalía con dos nuevos fiscales, y aunque resulta prematuro exigir resultados, esperamos que estos se comiencen a ver pronto, para tranquilidad de esa promisoria porción de Antioquia.