Columnistas

Iv醤 Guzm醤, bi骻rafo y cr韙ico
Autor: Olga Elena Mattei
27 de Octubre de 2012


Iv醤 de J. Guzm醤 L髉ez, con consciente intenci髇 altruista y con constante entrega se dedica a la ardua, eterna e ingrata inversi髇 de su tiempo, energ韆 e intelecto en la labor de estudio, investigaci髇, an醠isis y divulgaci髇 de las vidas

Iván de J. Guzmán López, con consciente intención altruista y con constante entrega se dedica a la ardua, eterna e ingrata inversión de su tiempo, energía e intelecto en la labor de estudio, investigación, análisis y divulgación de las vidas y el fruto creativo de sus colegas autores de Antioquia, Colombia, América y el mundo. Es un oficio que no busca la gloria personal del elogio ni el premio del laurel. Es uno de los oficios más gratuitos. Y es muy difícil, ya que gran parte del material se haya sepultado, perdido y olvidado al fondo de montañas de basura y oropel, y en el trasfondo del pasado.


Y más importante aún, es un trabajo absolutamente necesario para la construcción exhaustiva del registro integral de la historia literaria. Y esta es precisamente la labor que casi nadie quiere realizar, debido a los mezquinos resultados que rinde su entrega. Y él lo sabe, al citar la fructífera labor de divulgación cultura cumplida por el poeta Rogelio Echavarría.


El beneficio que esta labor produce, engrandece a la patria, a la cultura, al país y a su gente, a los estudiosos y a los escritores mismos… Mientras que al autor, a quien le exige tanto esfuerzo, sólo le causa problemas. (Sin contar los líos de la publicación editorial).


Conscientes del valor y los méritos de esta tarea, hoy celebramos la alta calidad biográfica y crítica de las reseñas, la dimensión intrínseca de sus sondeos, la agilidad en su manejo, el profesionalismo de su visión, su fino enfoque y lo completo del panorama. Estas son cualidades que saltan a la vista del lector. Por otra parte, podemos apreciar la elegante sintaxis, su impecable gramática (hoy en día tan olvidada), la agradable exposición y los amenos oasis de la narrativa, sagazmente insertados en alternativa con los registros críticos.


En cuanto a ésta, específicamente la crítica, es importante mencionar que ha sido extraída desde el fondo de un serio análisis y además enriquecida y avalada por numerosas citas de autoridades literarias, seleccionadas tras exhaustivo trabajo de consulta.


Además señalamos la profusa escogencia de pasajes de muestra, apropiadamente adecuados al contexto de cada apreciación específica.


Mientras Guzmán se atreve al análisis profundo y originalísimo ante los más excelsos y complejos autores antioqueños, no deja olvidados a los autores menores, y así rescata valores que sin su interés, podrían perderse.


Si, en la necesidad de construir un panorama completo, fidedigno y honesto, le resulta inevitable consignar alguna verdad incómoda, este biógrafo encuentra la manera de suavizar los hechos con algún eufemismo simpático, como “bebida espirituosa que el poeta no eludía”.


No quiero dejar de comentar que, en medio de todo el serio profesionalismo crítico, Iván de J. Guzmán López deja fluir, de trecho en trecho, sus propios brotes poéticos entre la prosa de sus galantes anotaciones acerca de los autores y sus palabras: “hablaba y escribía con la naturalidad del viento y la transparencia del agua”. 


Finalmente, y a propósito de su vena poética, quiero sugerir un chisme maligno: “Estoy casi segura de que este investigador, biógrafo y crítico, es, por añadidura, un colega poeta. Me gustaría descubrir sus pecados líricos… Que no queden para siempre inéditos y sepultados en la oscuridad… Como estaba todo el material que él desenterró por nuestro bien y para la revelación a la posteridad, con lo cual le rendimos nuestro homenaje de gratitud.