Columnistas

Un debate con notables ausencias
Autor: Rafael Bravo
26 de Octubre de 2012


Los debates dejan en manos del electorado lo que será un resultado muy difícil de predecir.

Independiente que Obama haya salido triunfador en el último debate presidencial, lo cierto es que hubo no solo uno sino tres elefantes en el auditorio de la Universidad de Lynn en Boca Ratón, Florida. El primero es George Bush, el mandatario que reiteradamente asoma como el principal responsable de la debacle económica de los años recientes y de haber emprendido la injustificada invasión a Irak y el posterior envío de tropas a Afganistán. Para los estadounidenses ese par de guerras les han significado un enorme sacrificio económico, adicional a las secuelas que esos conflictos continúan teniendo para cientos de miles de familias. Asimismo, el recorte presupuestal al Pentágono, aunque inevitable por lo que representa dentro del total del déficit, es para nada popular entre los halcones de la derecha republicana.


El segundo gran ausente fue la crisis que golpea a Europa que jamás recibió mención alguna por parte del moderador de la cadena CBS Bob Schieffer. La Unión Europea representa un aliado vital en el funcionamiento económico y geopolítico entre Norteamérica y el Viejo Continente. En conjunto las economías de ambas regiones representan aproximadamente la mitad del PIB del mundo y casi un tercio de los flujos de comercio. En un mundo altamente dependiente de las políticas globales, el tema merecía ser discutido en profundidad. 


Definitivamente no es América Latina una prioridad en la política exterior de los candidatos a la presidencia. Salvo una corta mención de Romney sobre el tamaño de las economías del sur y lo que ello representa para el comercio bilateral, ni siquiera Brasil, hoy día la octava potencia económica del planeta, parece ser una de las prioridades a tener en cuenta por los aspirantes a la Casa Blanca. México, con quien se tiene un tratado de libre comercio y cuya frontera es causante de tantas polémicas y divisiones, fue un tema que pasó inadvertido.


Sin arriesgarse, Mitt Romney se mostró de acuerdo con las decisiones de política exterior emprendidas por el presidente Obama para dejar la impresión de que está listo para ser jefe de Estado. No importa que una y otra vez haya carecido de solidez ideológica o que su figura de camaleón tenga un impacto negativo entre muchos votantes. Muy pocas veces en la historia política un aspirante ha pasado de un extremo a otro con tal de salir elegido.


Los debates dejan en manos del electorado lo que será un resultado muy difícil de predecir. En Denver, Romney, muy hábilmente, echando mano de cifras acomodadas y propuestas económicas sin mayor sustento, parece haber logrado que el viento sople a su favor. Si bien hay consenso en que Obama salió vencedor en los siguientes debates, ello no sería suficiente para lograr el respaldo del voto popular pero podría salir elegido a través del colegio electoral. El ganador deberá alcanzar 270 delegados.


Por ello, Ohio es el centro de atención del mundo político, a donde ha llegado la batería de las campanas con toda la fuerza de la propaganda negativa y los ataques de los candidatos. El presidente Obama tiene a su favor el apoyo que le dio a la industria automotriz en los momentos de mayor dificultad, mientras su contrincante siempre ha estado de acuerdo en que era necesario que tanto General Motors como Chrysler se declararan en bancarrota. Son miles de empleos que pudieron salvarse mostrando a esas compañías como el símbolo del renacimiento de la industria de los automóviles.