Columnistas

Anti-turismo
Autor: Lázaro Tobón Vallejo
23 de Octubre de 2012


Desafortunadamente la gran mayoría de los destinos turísticos no tradicionales de playa carecen de una conciencia de ser municipios receptores.

Los destinos preferidos por millones de turistas son aquellos en los cuales se disfruta del sol, la arena y el mar. Colombia cuenta en 2.900 kilómetros de costa con cerca de 300 playas, repartidas entre los 1.600 km en el  Mar Caribe y los 1.300 en el Océano Pacífico.


El mercado turístico de la “tostada solar” se concentra básicamente en la Costa Atlántica colombiana, desde San Andrés Islas hasta el Golfo de Urabá, pero las playas de Cartagena y Santa Marta son los destinos preferidos por propios y extraños. También los municipios de Tolú y Coveñas, que están en el Golfo de Morrosquillo, son apetecidos por un sector importante del turismo colombiano. Necoclí y Arboletes, en el Golfo de Urabá, están teniendo también una porción importante de la tajada de los bolsillos de los colombianos.


Desafortunadamente la gran mayoría de los destinos turísticos no tradicionales de playa carecen de una conciencia de ser municipios receptores. Pareciese ser que la dirigencia de esas localidades no ha dimensionado la importancia que tiene este renglón económico para el desarrollo de esos entes territoriales. Hace algunos años tuve la oportunidad de dialogar con el alcalde de Necoclí en ese momento acerca del potencial turístico de ese municipio antioqueño, que hace 8 años estaba teniendo un crecimiento importante en la oferta hotelera pero desordenada. Estuvo de acuerdo en que, por la cercanía de las playas con la desembocadura del Atrato, éstas se convertían en las receptoras de palos y ramas que el caudal del río le entrega al mar y por eso se debía destinar unos recursos para mantener aseadas las playas. Las palabras se las llevó el viento.


Acabo de realizar una visita a Coveñas, después de 18 años de haber ido la primera vez. Da grima la desidia que han tenido las alcaldías desde al año 2002, cuando fue erigido municipio con la infraestructura turística. Y ni qué hablar cuando era corregimiento de Tolú. Siendo la actividad turística el principal renglón económico de Coveñas, son pocos los hoteles de calidad, las vías de acceso a la zona de la playa son destapadas y se ven lotes baldíos convertidos en basureros a la vista del turista.


Uno de los atractivos turísticos es visitar las Islas, en especial el acuario. Allí es la falta de civismo de la gente, pero la administración del lugar tampoco hace nada por recoger los desechos dejados por algunos turistas que no tienen conciencia sobre el tema de las basuras.


Las zonas costeras colombianas son ricas en variedad gastronómica, pero en estos municipios emergentes del turismo receptor, la calidad de la infraestructura es perversa en su gran mayoría, por fuera de todo control de salubridad y lejos de estar regidos por las buenas prácticas de manufactura.


El anterior Plan de Desarrollo de Coveñas 2008-2011, se denominó “Un mar de ideas”, en donde las neuronas de los dirigentes se dedicaron a tener cuatro años de “veraneo mental” y a la actual administración tampoco se le ve el ánimo de trabajar por el turismo, más bien en fortalecer el anti-turismo.