Columnistas

El abuso de las pensiones
Autor: Jaime Tobon Villegas
23 de Octubre de 2012


La jubilaci髇 no puede seguir sirviendo para que unos cuantos privilegiados se enriquezcan.

Por fin se le ocurrió a un parlamentario proponer límite a las pensiones de jubilación, como máximo 5 millones de pesos. Puede ser discutible la cifra, pero diríamos que máximo hasta 10 millones de pesos. Ojalá que sus compañeros del Congreso tengan la sensatez de resolver este gravísimo asunto, en favor de los millones de seres humanos que hoy gozan de una pensión mínima o en proceso de jubilación o, lo más grave, sin derecho a ella. Cuántos trabajadores en la informalidad no reciben esta prestación y cuántos en el desempleo general del país viven estas angustias cuando, por otro lado, los magistrados de las altas cortes, los ilustres parlamentarios y los altos empleados del gobierno y del sector privado, no sólo gozan de altísimos sueldos y honorarios, sino que reciben jubilaciones más allá de los 15 y 20 millones de pesos.


La jubilación no puede seguir sirviendo para que unos cuantos privilegiados se enriquezcan. La jubilación tiene por objeto atender la congrua subsistencia, que quiere decir, recibir algo para manutención, vestido y vivienda. Según publicaciones de prensa, el 20% de los jubilados recibe el 80% de los $24 billones que el país destina anualmente al pago de pensiones. Es decir, $19 billones de pesos en manos de la 5ª parte de los jubilados y el resto, $5 billones, se reparte entre más de 800.000. Esta es una de las mayores inequidades del país. Lo mismo que los sueldos sin límite.


Pero, según la teoría jurídica de derechos adquiridos, ¿por qué no pensar en gravar las jubilaciones que pasen de $5 millones con tarifas progresivas crecientes y con esos remanentes constituir un fondo especial en la nueva Colpensiones para atender aquellas jubilaciones de medio o de un salario mínimo siquiera, que vayan a otorgarse de ahora en adelante?


Es bueno recordar uno de los últimos casos verdaderamente inaceptables, publicado hace varios meses, cuando el famoso colectivo "José Alvear Restrepo", con argumentos baladíes, obtuvo del Consejo de Estado que a 14 de sus clientes les modificaran substancialmente las mesadas pensionales. En un caso se pasó de $4 millones a $29 millones – la más alta del país – a favor de un ex funcionario del Congreso; y en otro de $7 millones a $27 millones a favor de un ex ministro de Estado.  Además, la sentencia de marras otorgó siete mil millones de pesos por retroactividad, para entregarle a los 14 beneficiarios este otro regalo, frente a los pobres que esperan siquiera una jubilación de medio salario mínimo. 


Los miles de trabajadores a jubilarse quedarían profundamente agradecidos si el Congreso fuera capaz de acabar con tamaña injusticia y la corrupción que ha prosperado durante los últimos años. Se empezaría así a borrar las diferencias y conseguir la equidad.