Columnistas

La vaca clonada
Autor: Anibal Vallejo Rendón
23 de Octubre de 2012


Al terminar la II Guerra mundial se dio el uso de los animales en investigaciones biomédicas y surgió la industrialización de la ganadería. Se disminuyó considerablemente el número de trabajadores y se aumentó el número de animales producidos.

El periódico Agro Negocios (No. 66 octubre 2012) informó sobre la creación de la vaca Daisy, clonada en Nueva Zelanda, modificada genéticamente, capaz de producir leche con eliminación de una proteína que suele causar reacciones alérgicas. Estos nuevos patrones con profundas implicaciones éticas con respecto a los animales enfatizan cada vez más la tendencia a convertirlos en máquinas productoras de alimentos.


Al terminar la II Guerra mundial se dio el uso de los animales en investigaciones biomédicas y surgió la industrialización de la ganadería. Se disminuyó considerablemente el número de trabajadores y se aumentó el número de animales producidos. Esto por el avance tecnológico, la capacidad de confinamiento en galpones, la reducción en la atención individual de los animales, las innovaciones tecnológicas que cambiaron radicalmente el medio ambiente para su sostenimiento opuestas a su naturaleza pero apropiadas para el aumento de la productividad. Si antes era imposible tener miles de aves de corral juntas por las enfermedades ahora con los antibióticos y las vacunas es posible hacerlo.


Como lo plantea Bernard E. Rollin (Introducción a la ética médica veterinaria, Editorial Acribia) se trata de una nueva ética para los animales. Las pruebas de seguridad toxicológica, la biomedicina y otras investigaciones científicas, el uso de animales en la enseñanza, la extracción de productos farmacológicos, en fin, provocan bastante más sufrimiento que la crueldad manifiesta. Nos estamos refiriendo al envenenamiento para estudiar la toxicidad, la realización de cirugías para desarrollar nuevas técnicas quirúrgicas, crear enfermedades, producir quemaduras, fracturas, traumas, dolor, miedo, indefensión, agresión, en una lista numerosa de intervenciones. Y se añade más sufrimiento en la forma en que sobreviven los dedicados a la investigación, adversas para sus naturalezas biológicas. Los roedores, por ejemplo, son cavadores, nocturnos y son confinados en jaulas transparentes bajo una luz artificial continua. Algo que para la normatividad es difícil de designar, medir o determinar por no encontrar el término apropiado. Algo así como si no se ejerciera violencia contra estos animales. Lo cual genera disensiones entre investigadores y defensores de los animales.


Esto lo podemos resumir en la ganadería en el aumento de enfermedades en la producción (dietas bajas en fibra), en el menor cuidado por cada animal cuando ya se habla es de poblaciones. La reducción del espacio, imposibilidad de contacto con otros de su especie, restricción de movilidad, aburrimiento, simplicidad y austeridad de los confinamientos. Factores no considerados como maltrato ni causantes de sufrimiento en términos de la ética tradicional social que proscribe la crueldad.