Editorial

La cumbre de seguridad alimentaria
22 de Octubre de 2012


Los retos, pues, en cuanto a garantizar seguridad alimentaria en condiciones suficientes para la producción sostenible de alimentos y su acceso equitativo, siguen presentes.

 


Autoridades y expertos en seguridad alimentaria y nutricional provenientes de treinta países del mundo y de organismos multilaterales como la FAO, se reúnen desde hoy en la II Cumbre Mundial de Regiones sobre Seguridad Alimentaria, convocada por la Organización de Regiones Unidas y organizada por la Gobernación de Antioquia y la Alcaldía de Medellín, en un proyecto que confirma el compromiso de la Alianza Medellín y Antioquia con la seguridad alimentaria, pilar de la equidad.


La intervención sistemática del Municipio de Medellín en materia nutricional comenzó en los años noventa con los programas “restaurantes escolares” y “vaso de leche”, antecedentes de la política pública de seguridad alimentaria y nutricional aprobada en el Gobierno de Alonso Salazar en el año 2005 y que se desarrolla mediante proyectos de atención alimentaria, promoción de actividades productivas y gestión educativa. La Secretaría de Inclusión señala que 293.123 escolares acceden a programas de alimentación y complemento alimenticio en Medellín y que otras 36.867 familias se benefician de proyectos de acompañamiento nutricional que incluyen la educación en nutrición y seguimiento nutricional.


En Antioquia, la política de seguridad alimentaria y nutricional nació en el año 2001, bajo el Gobierno de Guillermo Gaviria Correa, que creó el programa Maná. De acuerdo con la Gobernación, hoy son atendidos 348.568 escolares que tienen entre 5 y 17 años y habitan en 117 municipios. Entre otras estrategias complementarias adelanta los programas de educación nutricional para 24.930 familias que habitan en 2.507 veredas. Con el programa de huertas familiares, que también se realiza en Medellín, aspiran a que al finalizar el cuatrienio, 35.000 unidades familiares puedan tener acceso asegurado a alimentos básicos.


Medellín y Antioquia tienen razones para sentirse orgullosas de sus logros en los últimos doce años, cuando han dado prioridad a la política de seguridad alimentaria y nutricional como estrategia que trasciende sus objetivos lógicos y pretende generar equidad y sostenibilidad. Gracias a su acción pueden decir que desde el año 2009 Medellín no registra la muerte de niños menores de cinco años por desnutrición y que en Antioquia se estudian tres casos de fallecimiento por desnutrición ocurridos en los años 2010 y 2011, hecho que contrasta con la situación de 2001, cuando cada dos días fallecía un menor de cinco años por falta de alimentos. 


Los logros de la continuidad de políticas que pusieron en primer lugar la vida y el desarrollo de la población más pobre no significan, sin embargo, que hayamos alcanzado la meta. Según el estudio de calidad de vida, en Medellín, el 58,6 % de los hogares se encuentra en inseguridad alimentaria y en Antioquia esta cifra es del 50,8 % de los hogares. Los más afectados por estas condiciones son hogares rurales y habitantes de los estratos 1 y 2 de la ciudad. Además, los estudios confirman que tenemos en la inequidad nuestro problema más difícil de resolver, pues mientras la canasta alimenticia de los ciudadanos de estrato seis de Medellín está integrada por ochenta productos, la de hogares de estrato uno tiene cuarenta alimentos. Y mientras los primeros invierten 157,2 % de un salario mínimo en alimentos, los más pobres apenas destinan el 77,3 % de un salario mínimo en estos bienes. 


Los retos, pues, en cuanto a garantizar seguridad alimentaria en condiciones suficientes para la producción sostenible de alimentos y su acceso equitativo, siguen presentes en Antioquia y Medellín y en otras regiones del mundo igualmente aquejadas por la inequidad. Identificar estrategias creativas para resolver los problemas de abastecimiento alimenticio, desarrollo agrícola, sostenibilidad ambiental, educación en nutrición, propiedad intelectual y patentes, son los temas a abordar por los asistentes a la cumbre que desde hoy se ocupan de un tema en el que se juegan la supervivencia y la calidad de vida de millones de seres humanos. A ellos y a sus anfitriones les auguramos días de intensas y enriquecedoras deliberaciones.