Columnistas

Tronera-Eldorado-Varios
Autor: Alberto Maya Restrepo
22 de Octubre de 2012


Cierto que muchas personas han creado patrimonios afuera para no pagar impuestos aquí y para tenerlos como reserva en caso de problemas en Colombia.

 


Horas antes de llevar al Congreso la Reforma Tributaria, el Minhacienda, Mauricio Cárdenas S., habló con Yamid Amat (2/Oct/2012) y le dijo que estiman en 50.000 millones de dólares los bienes que los colombianos tienen en el exterior y que por ellos nada pagan en impuestos aquí (algunos dicen que esa cifra se quedó corta), y anunció que se contempla un plazo de un año (todo el 2013) para denunciar esos bienes, pagando un impuesto del 4 % sobre lo declarado.


Cierto que muchas personas han creado patrimonios afuera para no pagar impuestos aquí y para tenerlos como reserva en caso de problemas en Colombia. Muchos de esos dineros han sido bien habidos y son fruto de ahorros de varios años, de donde, cada quien lo juzgará, repatriarlos pagando ese impuesto puede ser una oportunidad. Lo que no es claro, pues no lo explicó Cárdenas, es ¿cómo van a diferenciar patrimonios honestos de situaciones enmarcadas en “lavanderías” de dinero? La “bondad” tributaria podría ser una tronera para que ingresen los del narcotráfico, ingreso que tanto se ha combatido y que, inclusive, por legislar teniendo en cuenta a los malos, han pagado los buenos teniéndose que someter a controles, a revisiones, en fin, a trámites que equiparan patrimonios limpios con sucios.


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El 2 de octubre pasado vi el debate en el Senado sobre el aeropuerto Eldorado. Mientras en ese debate el director de Aerocivil, Santiago Castro, pretendió salir bien librado, porque dizque muchas de las irregularidades denunciadas no han sido su culpa, más resaltado quedaba así que la administración anterior, la de Fernando Augusto Sanclemente Alzate, fue un desastre al frente de la autoridad aeronáutica nacional.


(Apunte: al leer en El Tiempo (16/Oct/12) la entrevista de María Isabel Rueda al saliente gerente de Transmilenio, Fernando Rey, entendería por qué Petro nombró en su reemplazo a Sanclemente Alzate. ¡Claro!).


Se confirmó lo que desde hace tiempo se ha venido sospechando: la concesión de Eldorado ha sido, mínimo, un galimatías. Todo indicaría que el Gobierno “encontró” a alguien (la firma Opain en ese caso) para adjudicarle tal concesión y luego de “ganarla” se sentaron con ellos para ver qué era lo que allí se haría, al punto que la señora contralora General de la República, doctora Morelli, en su intervención en esa oportunidad dijo que en tal concesión brilló por su ausencia el principio de planeación. Razón tiene porque las cosas se han ido haciendo sin una gran visión global. No dejo de creer que el aserrín producido en Eldorado ha dado para muchos... y ahora van a hacer allá la torre de control, ¡qué dicha!


Dijo el director Castro que las baldosas para el terminal internacional se trajeron de España porque ninguna producida en Colombia cumplía con las especificaciones exigidas. Ojo con eso, ¿no será que las tales baldosas “tenían que ser” solo como las españolas para que así ganaran el contrato? Ya sabemos de líos, de incumplimientos, de sobrecostos, de mala calidad, de demandas, todo derivado de haber entregado obras a españoletos que nos han dejado colgados de la brocha.


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Varios.


1) El asunto quedó en tablas, pero, según dicen, ¡qué aviones! Roy Barreras, presidente del Senado, ¿pensará que Angelino Garzón, de asumir la Presidencia de la República, es para que corra una Maratón? En eso el vice seguramente fallaría, pero si es para pensar, analizar y tomar decisiones está bien y apto para el cargo. Queda el sabor a que lo del tal examen médico era para que: 1) Santos se sacara esa piedra en el zapato llamada Angelino y 2) a falta de vice, podría Barreras tener opción de palomita presidencial. ¡Aquí el que menos corre vuela!


2) Suena a que hay una especie de crisis de méritos en el Nobel de Paz, pues, por ejemplo, a Obama se lo dieron sin saberse porqué, y ahora a la Unión Europea sin otra razón aparente distinta a que el Nobel de Economía le hubiera quedado todavía más grande.