Columnistas

La realidad abierta y m鷏tiple
Autor: Carlos Alberto Gomez Fajardo
17 de Octubre de 2012


A Zubiri se le debe mucho en el pensamiento actual, especialmente en lo que ata馿 a la disciplina de la antropolog韆 filos骹ica.

 


Dos lumbreras del firmamento intelectual español y universal del siglo XX compartieron un homenaje en 1982, el premio Ramón y Cajal a la investigación. Se trataba  de Severo Ochoa (1905-1993; premio Nobel de Medicina en 1959), cuyos aportes se relacionaron con  el inicio de la disciplina de la biología molecular; con Ochoa se aclaró el mecanismo de la síntesis del ARN, uno de los ácidos nucleicos que fueron fundamento para la actual comprensión de lo relacionado con el genoma humano. El otro homenajeado era el pensador navarro Xavier Zubiri (1898-1983), de la cohorte  de Ortega y otros grandes escritores y humanistas del siglo.


A Zubiri se le debe mucho en el pensamiento actual, especialmente en lo que atañe a la disciplina de la antropología filosófica. Su expresión “hombre: animal de realidades” es una de las más precisas aproximaciones a la definición del ser humano, un ser en el mundo que “como ninguno- tiene que vérselas consigo mismo y con su mundo; un ser que se pregunta, por sí mismo y por el universo en que le es dado vivir. Ser libre y único, que no se adapta al mundo, sino que, al  contrario, como ninguno lo ha hecho hasta ahora, adapta el mundo y su entorno a su voluntad, a sus necesidades, a sus antojos: por ello creó cultura, ciencia y tecnología.


Con motivo del homenaje que compartieron Ochoa y Zubiri, el filósofo reflexionaba sobre la definición y sentido de la investigación. Con sus bellos párrafos se puede intentar resumir su pensamiento:


“El investigador profesa la realidad verdadera”. “… El hombre no puede agotar la riqueza de la realidad, sino que es inacabable radicalmente, a saber, porque la realidad en cuanto tal es desde sí misma constitutivamente abierta… Investigar lo que algo es en realidad es faena inacabable, porque lo real mismo nunca está acabado. La realidad es abierta y múltiple”.


Qué profundas y actuales palabras de Zubiri para  definir lo que es un investigador, una persona que profesa la realidad, un perseguidor infatigable de la verdad, que la busca y la enfrenta con decisión, honradez  y valentía, conocedor de su poder y de sus límites.


El amor por la realidad podría ser hoy una buena bandera para los académicos. Ahora se corre el peligro de que el investigador se considere a sí mismo un a reencarnación de Fleming, cuando apenas es una frágil impostura de los medios masivos de comunicación o un representante comercial de intereses industriales de dimensiones colosales pero a la vez ocultas. O a lo sumo, un funcionario experto en campos de interés microscópico que simultáneamente ignora el océano de realidades que lo circundan y que cree –lamentable abismo- hallar en algunas  evidencias materiales cuantitativas la explicación para todo, defecto propio de quien ni siquiera tiene la imaginación suficiente para adoptar una actitud de respeto y de recogimiento ante los misterios más fundamentales de la existencia.