Columnistas

Educación para el cambio
Autor: Iván Guzmán López
16 de Octubre de 2012


El sistema educativo japonés, según el correo, “es tan revolucionario, que forma a los niños como ciudadanos del mundo”.

Algunos amigos, con el afán de mantenerme “datiado”, me han compartido un programa educativo (al parecer, apócrifo), que circula en la Internet. Dice el mensaje, que en el Japón se está probando un nuevo sistema educativo que “revolucionará nuestro mundo”. Se trata –dice–, de un novedoso plan piloto,  denominado “Cambio Valiente”; en japonés, “Futoji no henko”, basado en los programas educativos y las teorías pedagógicas de Erasmus, Grundtvig, Monnet, Ashoka y Comenius. “Es un cambio conceptual que rompe todos los paradigmas”, agrega efusivamente el texto.


Apócrifo o no, me parece que sirve de pretexto para comentar el ya famoso cuento de “La más educada”, que su inventor, el gobernador de bluyines (como lo llama mi apreciado amigo Raúl E. Tamayo Gaviria), usa como Caballo de Troya por pueblos, campos y villorrios de toda nuestra querida Antioquia, y seguramente, más tarde allende las fronteras, en la búsqueda obsesiva de candidatura presidencial.


Lo cierto es que hasta ahora (según las pruebas Saber, Saber Pro, Ecaes, y toda suerte de cargas evaluativas del Ministerio, donde el mensaje que manda a la ciudadanía es que duda rotundamente de la educación que imparte), no se ven los efectos positivos de “La más educada”. Nadie conoce las estrategias, la metodología, los proyectos, y menos sus resultados; creo que ni lo sabe el mismísimo Felipe Gil, eterno Secretario de Educación fajardista, bien conocido en Tele Medellín y ahora en Tele Antioquia, porque aparece a mañana y tarde presidiendo concursitos que no agregan nada a la mediocridad educativa oficial.


Volviendo al asunto del sistema educativo japonés, según el correo, “es tan revolucionario, que forma a los niños como ciudadanos del mundo”, y hace destacar que “ese cambio se está dando en uno de los países más tradicionalistas y machistas del mundo”.


El programa, de 12 años (atención, señores jerarcas de las Secretarías de Educación Municipal y Departamental, a ver si “copiamos” alguito), está basado en los conceptos: cero materias de relleno, cero tareas; y sólo tiene 5 materias, que son: 1. Aritmética de negocios: las operaciones básicas y uso de calculadoras de negocio; 2. Lectura: empiezan leyendo una hoja diaria del libro que cada niño escoja y terminan leyendo un libro por semana; 3. Civismo: entendido éste como el respeto total a las leyes, el valor civil, la ética, el respeto a las normas de convivencia, la tolerancia, el altruismo y el máximo respeto a la ecología. 4. Computación: manejo de Office, Internet, redes sociales y negocios on-line; 5. Cuatro idiomas, 4 alfabetos, 4 culturas y 4 religiones: Japonesa, americana, china y árabe, con visitas de intercambio a familias de cada país durante el verano.


Y prosigue el texto, preguntando: ¿Cuál será la resultante de este programa? La respuesta ¡es sencilla!: jóvenes que a los 18 años hablan 4 idiomas, conocen 4 culturas, 4 alfabetos y 4 religiones; expertos en uso de sus computadoras; que leen 52 libros cada año; respetan la ley, la ecología y la convivencia y manejan la aritmética de negocios al dedillo.


Aunque, repito, considero que el citado programa es espurio, sí creo que las autoridades educativas, o al menos los que están investidos de ello mediante decreto, deben convocar a los verdaderos académicos del área a pensar en la educación que necesita Antioquia, de cara a un nuevo país. El modelo educativo actual es el mismo de hace 60 años: no tiene financiación adecuada, no consulta con la realidad empresarial o económica de Colombia, no atiende a las necesidades productivas, carece de capacidad de lectura y análisis, sigue ahogado en la “Concepción bancaria” que lamentaba Paulo Freire, paga miseria a los educadores y no se habla con el Estado de Derecho, que decimos ser.


Puntada final: a propósito del gobernador Fajardo, según Juan Paz (El Mundo, domingo 7 de octubre de 2012), “la ola verde” llegó a Corantioquia, barriendo con el que no sea transparente; es decir, el que no esté filado en su partido. Ya están en la calle la doctora Liliana María Estrada y el doctor Wilger Medina; parece que les sigue el doctor James Gallego, y todo aquel que huela a Liberal, a Polo o a Conservador. ¡Novedosa fórmula de hacer política! Todo un “Cambio Valiente”.