Columnistas

Compositoras de m鷖ica cl醩ica
Autor: Dario Valencia Restrepo
15 de Octubre de 2012


Hasta no hace mucho, las prevalecientes condiciones sociales y culturales no solo no favorec韆n sino que casi siempre imped韆n la aparici髇 de compositoras.

Una encuesta de 1983 en Estados Unidos mostró que un texto sobre historia de la música occidental, utilizado por el 85 % de los programas de educación musical, incluía apenas una muy breve referencia a dos mujeres en las 752 páginas de su tercera edición. Es natural pensar que los estudiantes de los cursos respectivos debieron terminar con la impresión de que la música era un asunto de hombres, algo ratificado por lo improbable que es escuchar en la sala de concierto o en grabaciones la excelente música compuesta por mujeres.


Hasta no hace mucho, las prevalecientes condiciones sociales y culturales no solo no favorecían sino que casi siempre impedían la aparición de compositoras. Aunque las mujeres podían cantar, danzar o tocar instrumentos, se suponía que no tenían talento para la composición y por consiguiente lo mejor era que se dedicaran a apoyar el trabajo de los compositores y a servirles de inspiración. A quienes se preguntan por qué no hay un significativo número de compositoras o a quienes sostienen que todo se reduce a una cuestión de género o a una supuesta vocación, se les podría señalar que es imposible hacer aportes en un campo dado si no se tiene la oportunidad de estudiarlo en profundidad. Baste recordar conservatorios y universidades que no recibían mujeres, o que recibían solo unas pocas de origen aristocrático u otras que se hacían pasar por hombres, pues la función de ellas debía reducirse al de esposas, madres e hijas en el campo doméstico, al punto de que más de una carrera musical se frustró tan pronto a la mujer se le presentaba o se le imponía un matrimonio. Habría que añadir las limitaciones que enfrentaba la mujer para interactuar con compositores e intérpretes, aprender en la práctica del oficio y escuchar sus propias obras.


La sujeción de la mujer a los patrones culturales masculinos dio por resultado que, todavía en el siglo XIX, varias mujeres se vieran obligadas a firmar sus composiciones bajo seudónimo de hombre. En algunos casos, los elogios que ellas recibían suenan hoy insultantes: por ejemplo, una revista musical en lengua alemana consideró como mejor encomio para Louise Adolpha le Beau decirle que “...no solo compone como un verdadero hombre y consigue una musicalidad total...”.


Unas palabras sobre la lucha de la mujer por su emancipación pues ello tiene que ver con lo que aquí se viene comentando. Algunas de las compositoras pueden considerarse como auténticas precursoras de esta liberación de la coyunda que la sociedad ha impuesto tradicionalmente a la mujer. Bastaría mencionar los nombres ejemplares de Ethel Smyth, Louise Adolpha le Beau y Louise Farrenc.


Ante este panorama de prejuicios y discriminación en el pasado, y de olvidos y desconocimiento en el presente, hay que celebrar la próxima aparición del libro “Mujeres compositoras”, de Rodolfo Pérez y editado por Hombre Nuevo Editores, ya que contribuye de manera sustancial a enriquecer la escasa documentación al respecto y a hacerle justicia a la importante presencia de la mujer en la vida musical de Occidente. Sin retórica feminista ni concesiones de género, el autor demuestra con meridiana claridad cuán diferente ha sido esta historia: con base en una seria documentación, pudo incluir en el libro una copiosa lista de mujeres con sus respectivas composiciones, algunas de las cuales son objeto de detenidos análisis por encontrarse a la altura de las mejores de todos los tiempos. Cada entrada incluye esbozo biográfico, lista de obras documentadas, bibliografía y, en algunos casos, la discografía disponible.


El autor de este meritorio rescate histórico, de gran interés para la literatura en lengua española, es Rodolfo Pérez González, una figura emblemática de la música en el país en razón de su labor como educador, musicólogo y compositor, amén de sus aportes a la creación de grupos e instituciones y a la gestión cultural.