Palabra y obra

Imanol Uribe, cinema from what is marginal
Imanol Uribe, cine desde lo marginal
Autor: Sergio Esteban Vélez
6 de Octubre de 2012


Hace pocos días, su película “Miel de naranjas” obtuvo el Gran Premio del Jurado del Festival des Films du Monde, de Montreal.

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Imanol Uribe durante el rodaje de "Miel de naranjas", su nueva película.

 Cortesía, Alta Films

 

Através de una carrera de más de cuarenta años, llena de realizaciones reconocidas por su factura de excelencia, su singularidad y su ojo sabio para la selección de temáticas apasionantes, Imanol Uribe, como rara vez ocurre, ha logrado ganarse simultáneamente el respeto y la devoción del público y de la crítica. 


Este director, uno de los principales referentes actuales del cine español, aceptó conversar con EL MUNDO y ser uno de los protagonistas de nuestra serie  “Voces del Cine”.


- ¿Cómo han ido evolucionando sus influencias cinematográficas a lo largo de los distintos periodos de su trabajo?


“He tenidos las influencias típicas generacionales. Hay una constante, que es el cine clásico norteamericano, esa trinidad de John Ford, Howard Hawks y  Raoul Walsh. 
Una vez le preguntaron a Orson Welles los nombres de los tres directores más importantes, y él respondió “John Ford, John Ford y John Ford”.  Yo suscribo un poco eso. 


También he tenido otras temporadas. Hubo épocas en que todos nos dejábamos arrastrar por el Neorrealismo italiano, o por la Nouvelle Vague francesa, o por el descubrimiento del cine japonés, o por el cine americano posterior, como el de Coppola”.


- ¿Cree que, en tiempos recientes, los directores han perdido la laboriosidad y disciplina del oficio que ha caracterizado a los de su generación?


“ Sí. Pero no sé si eso es bueno o es malo. 
Yo fui de la última promoción de la antigua Escuela de Cinematografía de Madrid, por la cual había pasado todo el cine español. Allí teníamos una formación muy académica, en el sentido narrativo, que estaba presente en nuestro trabajo, aunque quisiéramos investigar o hacer otras cosas. Y no sabemos si eso es bueno o es malo porque hay gente que no ha salido de ahí y que ha hecho grandes cosas. Por ejemplo, de mi generación, uno de los que no salió de una escuela de Cine fue Pedro Almodóvar”.


- Cuéntenos cómo se las ha ingeniado para ilustrar mediante los recursos más inusitados diversas crisis de la sociedad española... 


“Creo que es porque he estado en el sitio adecuado en el momento preciso. Yo pienso que, si uno quiere hacer cine, sobre todo en España, tiene que ser muy constante y estar en el sitio adecuado en el momento preciso, y eso implica estar en contacto con la realidad”.


- ¿Podríamos decir que usted, como cineasta, ha sido una suerte de historiador, pero con unas técnicas que le llegan a la gente mucho más que las que normalmente usan dichos especialistas?


“Puede ser. Yo, personalmente, he utilizado el cine como vía de conocimiento de la realidad.  


Empecé haciendo cine en Euskadi y tratando un tema tan complicado, tan escabroso y tan peliagudo como era el de Eta, y probablemente lo pude hacer porque era un ‘indocumentado’ que simplemente ponía la cámara, que no tenía idea de política ni de lo que realmente sucedía, pero que quería aprender.  Esa sensación y esa vocación las he tenido siempre al hacer cine. 


Por eso, no me gusta reincidir en la misma temática, aunque en el fondo siempre hay un sustrato de temas. Siempre agoto los temas y me gusta buscar otros, y siempre, cuando voy a hacer una película, tiene que haber un nuevo reto. Por eso, de repente hago una comedia histórica, como ‘El rey pasmado’ y la siguiente obra es ‘Días contados’, que habla de la realidad que estábamos viendo en aquella época”.


- Hablemos de la polémica que en su momento suscitaron filmes suyos, especialmente los que abordan el tema de las acciones de Eta...


“’El Proceso de Burgos’, ‘La fuga de Segovia’ y ‘La muerte de Mikel’ son como una trilogía que habla sobre el tema de Euskadi y fueron para mí, como ya lo he dicho, una vía de conocimiento.  Pero era otro momento.  Veníamos de la dictadura y, para nosotros, en aquella época, en los inicios de Eta, eso también podía representar una lucha antifascista. Se confundían un poco las cosas”. 


- ¿Y “Días contados”?


“’Días contados’  ya es una película que se separa de eso. Es de 1994. 
Creo que el gran problema que tuvo este largometraje, si tuvo alguno, fue porque, de alguna manera, humanizaba al personaje protagonista, que era un terrorista.


Curiosamente, ‘Días contados’ no iba a tratar sobre Eta directamente.  Yo me había fascinado con el tema de la ópera ‘Carmen’ y quería hacer una ‘Carmen’ moderna, una ‘Carmen junkie’, que era el personaje que yo había sacado de la novela de Juan Madrid, ‘Días contados’. Pero resulta que el personaje masculino de esa novela no me interesaba, para nada.


Estuve, entonces, buscando un militar, un don José, para esa ‘Carmen junkie’, y, de repente, una noche, me desperté y me dije: ‘Ya sé quién es el militar: es un etarra’. Después, fui tirando el hilo y salieron otras cosas...  Y, como ese era un tema tan candente, lo que pasó fue que la parte se comió el todo. 


Recuerdo, como anécdota muy ilustrativa, una carta que me escribió una señora de Alcalá de Henares indignada porque el personaje protagonista le había parecido humano. El tema del terrorismo es muy delicado y complicado: hay mucha sangre de por medio, mucha violencia y hiere muchas sensibilidades, pero no es incompatible que un asesino que ponga bombas y mate a la gente vaya por la noche y le dé un beso en la frente a su niño en la cuna y lo tape”.


- Usted denuncia la represión y el dolor que produjo una dictadura de derecha, como la de Franco. ¿Si le presentaran un guión de alta calidad, rodaría una película que mostrara lo atroz que puede ser una dictadura de izquierda, como la de Castro?


“Sí, sin duda, aunque, en cierta época de mi vida, no lo habría hecho.
Hay que tener en cuenta que cuando Franco murió yo ya tenía 25 años. De modo que yo viví mucho su dictadura, y eso imprime carácter. Por eso, hay siempre un pozo antifascista. 


En nuestra época, la  Revolución Cubana era un símbolo de libertad. Por eso, en los años ochenta, probablemente no lo habría hecho. Pero ahora por supuesto que sí”.


- ¿Cómo influye el hecho de ser vasco en el desarrollo de su trabajo cinematográfico? 


“Supongo que tiene que ver. Pero sucede que yo soy un vasco bastante atípico, porque nací en Centroamérica. Y, aunque toda mi familia ha sido vasca, yo no viví en Euskadi hasta que empecé a hacer cine. Viví en El Salvador; luego, estuve interno en colegios en España; mis padres volvieron de El Salvador cuando yo tenía doce años y a Euskadi yo solo iba de vacaciones. Solo llegué a conocer la realidad vasca cuando empecé mi segundo cortometraje, que era antinuclear”.   


- ¿Entonces siente que también es un poco latinoamericano?


“Sí, yo creo que hay un componente. Fui un fan del Boom Latinoamericano, y estuve muy influenciado por el tema latinoamericano.  


A mí me ha gustado mucho Latinoamérica y, aparte de haber nacido allí, tuve una experiencia muy interesante, y fue que estuve trabajando durante tres años en un proyecto de serie sobre la historia de Latinoamérica en el siglo XIX.  Esa iba a ser la serie emblemática de la Televisión Española, con motivo de los fastos del 92, pero la serie no pudo hacerse porque quien la encargó, Pilar Miró, cayó en desgracia y salió de Televisión Española.


Me recorrí toda Latinoamérica y esa experiencia me dejó mucho.  Pero fue muy grande la desilusión por no haber podido llevar a cabo ese proyecto. Sin embargo, siempre he pensado que terminaré haciendo una película sobre Latinoamérica, específicamente sobre El Salvador y sus negociaciones de paz”.


- ¿Qué periodo de la historia de España se le hace el más cinematográfico? 


“El Siglo de Oro. Ya hice una incursión, que fue ‘El Rey Pasmado’, una comedia. Y me gustaría hacer películas ambientadas en ese período, pero eso, en cine, es muy caro y muy complicado. Desde hace mucho tiempo, hacer películas sobre la realidad de ahora no me apetece, para nada”. 


- Usted, en sus producciones, ha mirado el mundo desde el punto de vista de homosexuales, de prostitutas, de guerrilleros, de negros, de criminales... ¿De dónde esa decisión suya de querer contar sus historias desde la óptica de los marginados?


“No sé por qué, pero, desde siempre, me ha gustado la defensa del débil y me ha parecido una buena causa combatir la intolerancia.


Yo puedo soportar muchos defectos de la sociedad y de las personas, pero lo que más me subleva es la intolerancia. Me parece que es lo peor. Puedo comprender a un criminal, pero un intolerante me parece muy terrible”.




Trayecto a paso de aplauso


De padres vascos, Imanol Uribe nació en San Salvador en 1950. Se graduó como director en la Escuela de Cinematografía de Madrid.


Ha dirigido los siguientes largometrajes: "El proceso de Burgos" (1979), "La fuga de Segovia" (1981), "La muerte de Mikel" (1983), "Adiós, pequeña" (1986), "La luna negra" (1989), "El rey pasmado" (1991), "Días contados" (1994), "Bwana" (1996), "Extraños" (1999), "Plenilunio" (2000), "El viaje de Carol" (2002), "La carta esférica" (2007) y "Miel de naranjas" (2012). A esta lista hay que agregar una docena de cortometrajes.


Además de haber producido varias de sus películas, ha participado como productor en numerosos proyectos. También ha sido guionista laureado y actor de directores como Pedro Almodóvar.


Sus películas "El rey pasmado" (1991) y "Días contados" (1994) merecieron, cada una, ocho estatuillas en los Premios Goya, los galardones más importantes del cine español.


Como director, Imanol Uribe ha sido también ganador de dos Conchas de Oro en el Festival de Cine de San Sebastián.


Ha obtenido, adicionalmente, premios y reconocimientos en el Festival de Cine de Berlín, el Festival des Films du Monde (Montreal), el Festival Internacional de Cine de Cataluña (Sitges) el festival Fantasporto (Portugal), y ha sido galardonado en con el Premio ACE (Nueva York), el Premio Turia (Valencia) y con un Premio Ondas (Barcelona), entre otros muchos honores.





Comentarios
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Manuel
2012/10/20 03:50:08 pm
La primera vez que vi algo de este director fue el año 1996, presentó Bwana en el FICValdivia, creo que era su cuarta edición, creo que fue la primera vez que lloré con un film. Grandioso, excelente, que bueno haberlo encontrado, años después aún lo recuerdo muy bien.