Columnistas

Gestores de democracia
Autor: Evelio Ram韗ez Mart韓ez
4 de Octubre de 2012


A tiempo que cumple 80 a駉s de vida Adolfo Su醨ez, fallece en Espa馻 Santiago Carrillo, dos figuras pol韙icas sin cuya presencia en la historia del importante pa韘 no hubiese sido posible reconstruir la democracia

A tiempo que cumple 80 años de vida Adolfo Suárez, fallece en España Santiago Carrillo,  dos figuras políticas sin cuya presencia en la historia del importante país no hubiese sido posible reconstruir la democracia, pues el primero como jefe de Gobierno designado por el monarca español y, el otro, como uno de los jefes de los partidos de oposición, hasta entonces marginados por Franco de la contienda política española, apoyaron sin reservas la democracia naciente en la nación ibérica.


Según comentario de la prensa internacional respecto a Suárez, él es el político que mejor ha utilizado el diálogo y la concertación como métodos de gobierno político en épocas críticas, como fuera el tránsito de la dictadura a la democracia en España.


El rey don Juan Carlos disponía aún de los poderes heredados de Franco, aunque limitado por una serie de leyes que le marcaban la obligación de elegir un presidente entre los tres candidatos que le propusiera el Consejo de Regencia, órgano asesor del jefe de Estado, y al figurar en esa terna el señor Suárez, fue escogido para tan alto cargo.


No cabe duda que la labor cumplida por el destacado funcionario hizo posible el paso, sin traumatismos, de la dictadura a la democracia, pues don Adolfo logró conciliar las fuerzas políticas, especialmente aquéllas que se encontraban al margen de la ley como los partidos Socialista y Comunista, orientados por don Felipe González y don Santiago Carrillo, respectivamente. Este último jugó un trascendental papel en ese episodio y, por tanto, su figura merece destacarse.


Carrillo nació en Gijón, (Asturias) en el año 1912 y fue una de las figuras claves del comunismo español. Su primera infancia la pasó en Asturias, hasta cuando su padre como militante del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), y dirigente de la Unión General de Trabajadores (UGT),  adquiere la condición de dirigente nacional y entonces es trasladado a Madrid.


Allí Carrillo recibe educación en el colegio Grupo Escolar Cervantes, de cuya calidad como institución educativa siempre el dirigente político se expresara en términos elogiosos. Además se convierte en un activista político socialista que milita en el ala izquierdista de dicho partido, orientada por Largo Caballero, en contraposición al sector de derecha que en el mismo partido orientaban Indalecio Prieto y Besteiro.


Una de las actuaciones que empañan la figura de Carrillo, y la cual ha recibido un fuerte rechazo de parte de los partidos de derecha y aún de organizaciones religiosas es el denominado “fusilamiento” de “paracuellos”, que según la historia,  ocurriera en Madrid, cuando Carrillo era alto funcionario del gobierno de la República y que consistió en el fusilamiento de la mayoría de los presos franquistas que se encontraban en las cárceles de esa ciudad. Aunque existen serias dudas sobre la participación del dirigente comunista en este hecho, es tal la pasión que suscitó y todavía suscita tal acontecimiento, que aun hoy ciertos órganos de expresión, que defienden ideologías de derecha, expresan su rechazo a la figura del dirigente político fallecido, con frases como la que apareciera recientemente en una revista de orientación religiosa: “Muere a los 97 años el genocida Santiago Carrillo”.


Sin embargo, no puede desconocerse la valerosa actitud de Carrillo en la reconstrucción del proceso democrático en España, y cómo la legalización del Partido Comunista, el suyo, por parte de Adolfo Suárez, produjo ruido de sables en el nuevo gobierno, con la dimisión inmediata del Ministro de Marina de entonces. Tampoco es posible olvidar la actitud valerosa asumida, tanto por Suárez como por Carrillo, el 23 de febrero de 1983, cuando el coronel de la Guardia Civil, Antonio Tejero, irrumpiera en la sala de sesiones del Congreso español y todos los presentes se escondieran tras su escaño, para resguardarse de las balas, excepto Suárez y Carrillo. No en balde la desaparición del jefe comunista fue lamentada por muchos personajes importantes, tales como el monarca español y muchos otros.  Ahora, esos mismos personajes celebran con júbilo también el arribo de Suárez a los 80 años.