Columnistas

¿No hay directores de noticias?
Autor: Rubén Darío Barrientos
4 de Octubre de 2012


Terminó la novela del inefable Julito Sánchez Cristo: se queda en La W. Dicen los confidenciales de las revistas y periódicos

Terminó la novela del inefable Julito Sánchez Cristo: se queda en La W. Dicen los confidenciales de las revistas y periódicos, que el hijo de Julio E. Sánchez Vanegas (producciones JES), proseguirá donde se halla actualmente y que los patrones le garantizaron ampliar la cobertura del noticiero en AM y FM. Debe ser real la versión esgrimida, pero seguramente hubo también incremento de sus ingresos. Ni bobo que fuera.


Julito está por encima de los $150 millones mensuales, entre emolumentos y comisiones publicitarias, lo que lo convierte en el mejor pagado en Colombia en el ramo periodístico. Habla tres idiomas [español, inglés e italiano] y el noticiero que lidera tiene como gran botín, la medio friolera de 120 cuñas por emisión. Un dato adicional: si la cuña la lee Julito, vale $1 millón más. Es todo un Rey Midas este personaje, que no puede ocultar su egolatría y prepotencia.


Sánchez Cristo está desde el año 2003 al frente del noticiero. Se rotula como el primer  director de esa franja y el actual hasta que quiera. Sus colaboradores le han endilgado tres términos para perfilarlo: exigente, explosivo e impulsivo. Sus principales oyentes son los jóvenes universitarios, algunos taxistas inquietos por el acontecer nacional, la gente que no pasa de 40 años, y algunos veteranos más contestatarios que conservaduristas.


Dejemos a Julito quieto y revisemos un tema que inquieta. ¿Tiene Colombia directores de noticias de postín? De una vez les respondo: ¡No! El asunto parte de una dicotomía bien delineada: hay periodistas de la vieja guardia y otros de la nueva guardia. Son de la vieja guardia: Yamid Amat, Darío Arismendi, Édgar Artunduaga, Francisco Tulande, Yolanda Ruiz, Diana Calderón, entre otros. Y pertenecen a la nueva guardia: Julio Sánchez, Félix de Bedout, Néstor Morales, Gustavo Gómez, Pachito Santos, Vicky Dávila y poquísimos más.


RCN, por ejemplo, reemplazó a Juan Gossaín (de la vieja guardia) por Pachito Santos (de la nueva línea), pero fracasó flagrantemente. Pachito es moderno, pero flojo por antonomasia. Ardila se dejó meter “gato por liebre”. El vicepresidente de la era Uribe, dejó enterrada en el rating a la cadena errecenista. Lo que marca la línea moderna de la nueva guardia es lo contemporáneo para actuar: twitter, skype, yuppies en los noticieros, sardinos como corresponsales, etc. En La W se da. Eso le da fervor a Julito entre los jóvenes. Hay dos ejemplos colaterales de la nueva guardia: César Augusto Londoño y Antonio Casale. Ambos leen todo el tiempo mensajes de oyentes y carecen de convencionalismo en los programas.


Los noticieros, con el paso de los calendarios, han dado una vueltacanela: antes se leían las noticias por voces de exportación (Niño Mendoza, Juan Harvey, Aponte, Villarreal, Ernesto Rojas, Heliodoro Otero). Luego, vino el cambiazo y el esquema combina un director con reporteros, lo que le da velocidad a la emisión. En hogaño, la tendencia es hacia la nueva guardia. Pero, situándonos en el hoy de la radio, nos encontramos con que RCN no ha sido capaz de conseguir el director del noticiero. Parece increíble.


En el país, cada que hay una vacante o sobrevienen rumores de cambio, se habla únicamente de Gustavito Gómez y Néstor Morales. Pareciera que no hubiera más. Gómez (que llegó a la radio por Los Beatles), es liviano frente a los pesos pesados, no obstante ser un buen periodista, y Morales, que pertenece a la detestable línea de los engreídos, cree que es el mejor del país aunque es un atinado conductor de programas. Tristemente, la conclusión es simple: no tenemos directores de noticieros de relieve. Sabe a impotencia.


Por algo RCN no ha sido capaz de conseguir uno. Y si se marcha Arismendi de Caracol, se meten en la gorda para sustituirlo. Claro que allí, Gustavito Gómez podría heredar el cargo, lo que es distinto a ganárselo a pulso. Pero también sonará Néstor Morales, sin duda.