Columnistas

Gestación adolescente: ¿Más bla, bla?
Autor: Alejandro Garcia Gomez
3 de Octubre de 2012


Desde 2007 se estableció el 27 de septiembre como el Día Nacional de Prevención del Embarazo Adolescente, otro decreto como todo aquí.

Desde 2007 se estableció el 27 de septiembre como el Día Nacional de Prevención del Embarazo Adolescente, otro decreto como todo aquí. En Medellín, en sesión de 11.II.08 del Concejo Municipal, se presentó la cifra de 8.640 gestaciones de menores de 18 años para 2007. La propuesta de su presidente fue: “Es necesario pensar el problema desde todo el ámbito social”, es decir un programa que abarque los componentes educativo, cultural y de salud del problema, reunidos y no por separado (EL MUNDO, 14.II.08). En entrevista radial (Caracol, 28.V.07) la señora Luz Elena Martínez, Directora de la Oficina de Embarazo Adolescente, adscrita al Despacho de la Primera Dama de Antioquia, decía que, para la fecha, aún no había ni un solo estudio científico que diera respuestas a los interrogantes del problema y que se lo trataba a punta de percepciones de buena voluntad del funcionario de turno. Según ella la causa de la proliferación de las gestaciones adolescentes era la falta de fácil acceso (por dinero u otras razones) de ellas a métodos anticonceptivos. Opinión respetable.


Este año, entre el 22 y el 28 de septiembre (Semana Andina de la Prevención del Embarazo Adolescente), la Alta Consejera para la Equidad de la Mujer, Cristina Plazas, la conmemoró con entrevistas en la prensa, en las que señaló el fracaso (Caracol, 25.IX.12): el 50% de la deserción escolar se debe a gestación adolescente. Diario del sur (27.IX.12) dice que “el mayor número de menores de edad en este estado (gestación) corresponden a los municipios de Chachagüí, El Charco, Policarpa y otros”.


Chachagüí es sitio vacacional a una hora de Pasto, paso obligado hacia Popayán y Cali; El Charco está ubicado en la actualmente violenta Costa Pacífica; Leiva y Policarpa en el violento también norte de Nariño, donde conviven cultivos ilícitos, delincuencia y ejércitos privados, además de los grupos guerrilleros del sur del Cauca. Pero Plazas ni siquiera menciona a este departamento en su entrevista de 24.IX.12, página Mincultura.


Como aporte a las hipótesis, pienso que el embarazo adolescente es causa y efecto –en una noria gigantesca que se reproduce- de la soledad y del acentuado machismo en el que son levantados no sólo nuestros niños y muchachos sino nuestras niñas y muchachas, ya no sólo por sus madres y las mujeres mayores de su familia que le sirven de espejo educativo sino por una combinación de lo anterior mezclado con las enseñanzas que les deparan nuestros medios de comunicación, nuestra “cultura” televisiva. Explosivo coctel. Hoy casi no se puede hablar ya de desconocimiento. De descuido sí, a veces. En su soledad, la menor adolescente reproduce su miseria creyendo que puede asegurar a su enamorado -otro adolescente solitario como ella pero cargado de hormonas- “regalándole” un hijo suyo del que él evadirá inmediatamente cualquier responsabilidad, con la ayuda de su familia (más de su madre y hermanas). ¿Qué otros factores actúan? (La soledad no llega sola. Es política y económica. Ya se ha tratado aquí). Pienso que hay que darle un vuelco antropológico a la educación sexual que debe contemplar el estudio de nuestro machismo masculino y femenino si lo que se desea es atacar la raíz. Pero además, ser serios, ser honestos, coherentes. Edgar Torres, presidente de la Asociación de Rectores de Nariño, reveló que los encargados de la educación sexual son profesores de inglés, educación física, sistemas u otra especialidad –sin ningún estudio adicional-, para completar su carga de 22 horas/semana (Diario del Sur, 19 y 27.IX.12). Y así en toda Colombia. Si seguimos así, preparémonos para rasgarnos las vestiduras los próximos 27 de septiembre.