Columnistas

Bienestar y aplicaci髇 de la ley
Autor: Danny Garc韆 Callejas
3 de Octubre de 2012


Colombia es un pa韘 de leyes y una Rep鷅lica que promueve la participaci髇 democr醫ica para la creaci髇 de normas.

Colombia es un país de leyes y una República que promueve la participación democrática para la creación de normas. La prensa, sin duda, tiene un papel fundamental para fomentar el debate de ideas, la crítica y construcción de las disposiciones legales. Sin embargo, si los ciudadanos ignoramos la ley o, más aún, no la aplicamos o usamos de forma discrecional, sólo generamos caos y reducimos el bienestar social.


Efectivamente, la libertad de prensa es básica para denunciar abusos de la ley, acciones corruptas y decisiones arbitrarias de ciudadanos, funcionarios públicos y políticos. Lamentablemente, este ejercicio es riesgoso en muchos países del mundo. Según la organización Reporteros sin Fronteras y su índice de Libertad de Prensa, Colombia ocupó en 2002 la posición 114 y, en 2011, el lugar 143. Los países más seguros para ejercer la libertad de prensa son Finlandia y Noruega y, en América Latina y el Caribe, Jamaica y Costa Rica.


Proteger a los periodistas y permitir la libre expresión son fundamentales para hacer rendir cuentas a los gobiernos y hacerlos responsables de las decisiones que tomen. Al mismo tiempo, la corrupción se combate, también, al denunciar los abusos, arbitrariedades y uso discrecional del poder de quienes ejercen cargos en el sector público y privado.


Sin embargo, también es necesario difundir las normas existentes y no basta con publicarlas en las gacetas públicas. Se requieren programas que orienten a nuestros dirigentes sobre las disposiciones legales en Colombia y a los ciudadanos.


Por ejemplo, en las cebras peatonales los transeúntes tienen prelación. Sin embargo, es costumbre encontrar algunos conductores que avanzan, y en ocasiones aceleran, cuando observan a una persona cruzando la calle. Obviamente algunos transeúntes tampoco son ángeles y cruzan por lugares prohibidos para ello y evitan puentes peatonales. Sin embargo, ninguna de estas acciones justifica que se violen las normas de tránsito.


Suponga que nadie acatara las leyes. En un mundo sin normas pero bajo nuestro modelo económico actual se repetiría la historia de un municipio colombiano donde todos los funcionarios eran familiares del alcalde y tuvieron que renunciar luego que entrara en vigencia la Ley 53 de 1990 que prohibió el nepotismo en Colombia. Sin reglas habría caos, injusticia y reinaría la ley del más fuerte.


Claro está que las normas no son la solución a los problemas y, en ocasiones, los causan, agravan o se debe hacer desobediencia civil por ser tiránicas o injustas. Pero ignorarlas o aplicarlas discrecionalmente concentra el poder y reduce incentivos para rendir cuentas y ser responsables, empeorando la situación y promoviendo dictadores que creen que son el Estado.


Así, la prensa cumple un papel básico al difundir las normas, denunciar abusos de poder y corrupción. Obviamente son los órganos de control quienes actúan y sancionan pero es responsabilidad de todos los ciudadanos y funcionarios públicos aplicar la ley para aumentar el bienestar social.