Editorial


Urbanismo y desarrollo
1 de Octubre de 2012


M醩 que obras, la EDU ha logrado construir un modelo de intervenci髇 urbana que pasa por las obras f韘icas pero que principalmente se propone la transformaci髇 ambiental, social y productiva de la ciudad.

En la reforma municipal del año 2002, el Municipio de Medellín conformó una entidad responsable de dirigir y ejecutar los proyectos urbanísticos más importantes de la ciudad y, por ende, de orientar el desarrollo físico, definiendo, entre otros aspectos importantes, el mapa urbano y los beneficiarios de la inversión pública, que hasta en los países más desarrollados es la más cuantiosa y constante.


La amplitud de su objeto podría permitir que la naciente compañía repitiera fórmulas que contribuyeron a acrecentar la inequidad entre la zona del Valle, desarrollada a la manera de las ciudades más modernas, y las laderas que crecieron en forma desordenada y al ritmo de las migraciones masivas. También podía suceder, y por fortuna así ocurrió, que la entidad se convirtiera en motor de inclusión y equidad. Desde 2003, y por orientación del alcalde Sergio Fajardo, la EDU asumió el proyecto de  urbanismo social, que ha contribuido a estabilizar la ocupación de las laderas y a generar espacios y obras de calidad para centenares de miles de medellinenses que hoy disfrutan de lugares donde florecen la vida, la cultura, el intercambio cultural y recreativo, en fin, las posibilidades de habitar la ciudad.


El urbanismo social no es un invento de Medellín, y muchos conocen distintas ciudades que han tenido éxito con inversiones públicas que crearon espacios para la dignidad de la vida humana y social. Sin embargo, su impacto transformador en las relaciones sociales, en el disfrute de los espacios y en la confianza por las instituciones públicas, sí es prácticamente inédito. Ello se explica por la participación que los ciudadanos tienen en la concepción y gestión de los proyectos; por la dimensión estética de las obras construidas, y por la transparencia y eficiencia del trabajo de la EDU, orgullo de la ciudad.


Las cifras de esta década impactan hasta a los más escépticos. La entidad ha construido 2.088 obras nuevas, 103 mejoramientos de instituciones educativas y 7.560 metros lineales de vías urbanas. Entre sus obras se cuentan los parques biblioteca como centros de cultura y vida pública; los colegios de calidad, que son modelos de instituciones donde aprender es un gusto; hospitales y centros de salud respetuosos con el paciente y acordes a las demandas actuales de la medicina; estaciones de policía y centros de servicios en seguridad, dotados con tecnología actual y construidos para brindar tranquilidad a los ciudadanos. Ello, además de los planes urbanos integrados y de las viviendas que han apoyado la consolidación de nuevas zonas de desarrollo urbano. Más que obras, la EDU ha logrado construir un modelo de intervención urbana que pasa por las obras físicas pero que principalmente se propone la transformación ambiental, social y productiva de la ciudad.


El ejemplo de la EDU se ha extendido al mundo, que  acude a Medellín para aprender a ejecutar inversión pública de calidad que transforma la vida de los ciudadanos. Ahora, y no obstante su éxito, tiene el reto de ir más allá para mantener el ritmo de inversión en urbanismo social y al mismo tiempo adecuarse para responder a las nuevas demandas que le hace la ciudad, relacionadas con la sostenibilidad ambiental del Valle de Aburrá, amenazada por el aumento de la población y el consumo de contaminantes; con la transformación de sus procesos administrativos, y con la necesidad de preparar el sistema urbano de movilidad para la llegada de las Autopistas de la Prosperidad.


El Cinturón Verde Metropolitano como barrera protectora y proveedora de servicios y límite entre lo urbano y lo rural, y el Parque Vial del río, que deberá transformar el Valle y el río Aburrá para convertirlos en lugares para ser disfrutados por todos, y las alianzas público-privadas como metodología que puede hacer más eficiente la inversión pública, son algunos de los más importantes retos para una entidad que ha demostrado que la innovación social y tecnológica están al alcance de quienes tienen voluntad de escribir nuevas páginas de nuestra historia.