Editorial

Utilidad de un Nuevo Peso
25 de Septiembre de 2012


De aprobarse la Ley, como esperamos, tendrán que salir a flote las “guacas” de los delincuentes, como la famosa de las Farc que despertó la codicia de un grupo de soldados y dio hasta para una película homónima.

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Vuelve al Congreso el proyecto de Ley para eliminar tres ceros a la moneda colombiana, esta vez con el expreso respaldo del presidente de la República, el concepto favorable del Banco Emisor y con un aparente mejor ambiente entre las bancadas oficialistas, que ya lo habían hundido en octubre del año pasado en la plenaria del Senado por 41 votos en contra y solo 15 a favor. Sin duda hay problemas más urgentes qué resolver y que tienen repercusiones más serias sobre la economía, al decir de los críticos de primera hora, pero también los asuntos prácticos y aparentemente menudos -y este no lo es tanto- merecen atención y lo que se propone a más de oportuno tiene una demostrada utilidad.


Esa ha sido nuestra opinión desde los tiempos en que el distinguido exalcalde y parlamentario antioqueño José Jaime Nicholls (Q.E.P.D.) batalló sin éxito en el Congreso para sacar avante una iniciativa que, al decir de sus allegados, se había convertido en su obsesión y la citaba como la mayor frustración de su carrera de servidor público. La última vez que lo intentó fue en el 2001, con su proyecto de Ley para crear una nueva unidad del sistema monetario de Colombia, equivalente a $1.000 actuales, la cual se denominaría Nuevo Peso y se dividiría en 100 centavos.


Entonces como ahora, el espíritu de la norma es el mismo. Se trata de simplificar el manejo de grandes cantidades en moneda nacional, facilitando la contabilidad del Gobierno, las empresas y los particulares. Además, se mejoraría la eficiencia en los sistemas de pagos, facilitando las transacciones bancarias y comerciales. En realidad, el número de ceros a la derecha se ha vuelto inmanejable y confuso para el ciudadano común. Está en su apogeo, por ejemplo, el tema del Baloto por aquello del histórico acumulado de $117.000’000.000 para el sorteo del pasado sábado. Con la reforma, el premio sería el mismo pero su representación sería N$117’000.000. Las Autopistas de la Montaña o de la Prosperidad seguirían costando  lo mismo, pero ya no se hablaría de $15 billones sino de N$15.000 millones. Pero también para quienes manejan pequeñas cantidades se facilitarían las cuentas. La vendedora callejera de tinto ya no cobraría $400 pesos sino 40 centavos; y al taxista, por una carrera mínima en Medellín, le pagarían N$4,20 en lugar de $4.200.


El principal argumento con que ha sido derrotada la iniciativa es el costo de implementarla, en un país tan lleno de necesidades. Un estudio del Banco de la República en 2010 calculó los costos en $222.000 millones, la mayor parte para la emisión de los nuevos billetes y monedas que entrarían en circulación y el resto en lo que demande la campaña de divulgación y ambientación de la reforma. Pero hay que creerle al propio Banco, en cuya junta está el sanedrín de los sabios en economía, cuando asegura que a mediano y largo plazo el balance entre gastos y beneficios será ampliamente favorable. Por otra parte, el cambio no será de golpe y porrazo y tiene que mediar un período de transición, de unos tres años, durante el cual se van retirando los billetes y las monedas en circulación e introduciendo las nuevas denominaciones.


Se dice que el cambio podría tener un impacto en el costo de vida. Eso no tiene sentido. Por el contrario, algunos países, agobiados por altas tasas de inflación, por fuerza han debido echar mano de la medida, como el caso de México en 1993 o el de Venezuela en el 2008. Qué mejor que en Colombia, con una inflación baja y severamente controlada por la autoridad monetaria, y con una estabilidad macroeconómica que es envidia de muchos, podamos hacer ese ajuste sin mayores traumatismos.


Hay un beneficio del que poco se habla. De aprobarse la Ley, como esperamos, tendrán que salir a flote los “guardados debajo del colchón” y las “guacas” de los delincuentes, como la famosa de las Farc que despertó la codicia de un grupo de soldados y dio hasta para una película homónima. Para el senador y columnista de EL MUNDO, Gabriel Zapata, no hay duda de que la medida servirá para el control del lavado de activos, la elusión y la evasión tributarias, y también para promover la bancarización. Con mayores veras, entonces, el Congreso debe estar a la altura de las circunstancias.




Comentarios
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Jairo
2012/09/25 02:52:04 pm
Referente a la supresión de tres ceros (000) a nuestro billete ,debe tenerse en cuenta que hay otros proyectos mas importantes que debe evacuar el Congreso ( la legislación relacionada con la paz, el problema de salud, de pensiones,de educación, etc ), que sí son prioritarios ; entonces porqué preocuparnos por una propuesta que no tiene prioridad como es la conversion del peso($). De este proyecto el único beneficiado será el Gobierno, porque los billetes que no se puedan canjear , por muchos motivos ,al cumplirse la fecha límite para hacerlo, dejaran de ser un Pasivo para el Banco dela República y se convertirán en un Ingreso Contable extraordinario, que como Utilidad será revertido la Presupuesto Nacional . Un calculo conservador puede estimarse que entre un 5% y un 10% de los $ 37 billones del Pasivo actual como :Billetes en circulacion , darán origen a esa situación. Si queremos fortalecer nuestra unidad monetaria ($) mejor entremos en la dolarizacion de nuestra moneda , propuesta que sí tendría una acogida mayoritaria en los colombianos. Jairo Cañola Crespo-WWW:jairocanola.com