Columnistas

Las matem醫icas no ayudan
Autor: Elizabeth Mora Mass
25 de Septiembre de 2012


Nueva York. Ya las convenciones pasaron y tanto dem骳ratas como republicanos buscan que los electores crean en sus promesas, mientras el presidente Obama toma la delantera sobre los republicanos en intenci髇 de voto y en donaciones.

Nueva York. Ya las convenciones pasaron y tanto demócratas como republicanos buscan que los electores crean en sus promesas, mientras el presidente Obama toma la delantera sobre los republicanos en intención de voto y en donaciones.  El pequeño problema que tienen los dos partidos, sobre todo, los republicanos, es que las matemáticas, esa aburrida materia de números y lógica, no da los resultados que ellos aseguran, al comparar lo que se tiene y lo que se quiere.


Los programas políticos del domingo fueron un fiasco, sobre todo para Mitt Romney y Paul Ryan, quienes no pudieron dar una explicación clara acerca de cómo van a conservar el Medicare y el Seguro Social y cuáles son los huecos de los impuestos de los ricos que van a ayudar a rebajar el déficit sin que la clase media tenga que pagar los platos rotos.


Romney sudaba petróleo frente a las cámaras de la NBC, cuando dentro del programa “Encuentro con la Prensa” (Meet the Press), su director lo acribillaba a preguntas acerca de cómo es que va a rebajar los impuestos al 20%, incrementar el presupuesto de defensa, mantener el Medicare y el seguro social y a balancear el deficit para su segundo periodo.


“Yo no voy a asfixiar a la clase media con nuevos impuestos”, argumentaba Romney. “Los contribuyentes de altos ingresos van a tener menos deducciones y excepciones”. Pero fue incapaz de explicar cuáles eran las deducciones y las excepciones que va a recortarles a los ricos.


La columna vertebral del plan que presentan los republicanos es una elaboración del Tea Party y los ricos del partido. Los republicanos se comprometen a mantener la rebaja de impuestos del ex presidente George W. Bush, cuyo desastre económico nos ha llevado a esta situación, al punto que no fue mencionado en la convención republicana; a cortar los intereses de las corporaciones del 35% al 25% y a rebajar las ganancias de capital de los millonarios al 15% y 0 para la clase media.


A Paul Ryan —el gran profeta del Tea Party, que quiere balancear el déficit y recortar todos los programas sociales de la nación, en momentos en que el país tiene 47 millones de personas que necesitan cupones de alimentos para poder comer y hay unos 18 millones de indigentes—tampoco le fue muy bien.


Ryan, de por sí arrogante y locuaz, no pudo responderle a Norah O’Connor, del programa Frente a la Nación-Face the Nation, ni tampoco a la ABC, acerca de puntos concretos del plan de recortes que proponen y cómo los futuros descuentos a los ricos iban a impulsar la economía y no se irían como pasó con la rebaja de impuestos de Bush que se fueron a crear empresa en otros sitios como Asia y América Latina.


Aunque Obama tampoco ha sido muy claro acerca de sus planes económicos—fue Bill Clinton, el Bill (billete en este caso) del millón de dólares, como lo llaman después de su gran discurso en la convención de la semana pasada, donde impuso dos candidatos, Obama e Hillary para 2016, quien aclaró el panorama político y económico—si está actuando de acuerdo con su discurso. Obama invitó a los estadounidenses para que lo acompañen en la recuperación económica, un plan que va a exigir muchos sacrificios y una fuerte experiencia, términos que usara Franklin Roosevelt, durante la Gran Depresión.


Obama ha seguido pregonando que su plan en esta elección 2012, busca crear empleos manufactureros, rebajar los crecientes costos educativos e impulsar el comercio internacional. “Un plan real, objetivo, que busca más empleos, (…) reconstruir la economía sobre una base más fuerte”, mientras continúa señalando a  Mitt Romney, como el gran impulsor del ‘outsourcing’ (envío) de empleos al exterior (...). “(Es) una decisión entre dos visiones fundamentalmente diferentes del futuro”, dijo, recalcando que esta elección “tendrá un fuerte impacto en nuestras vidas y las vidas de nuestros hijos en las décadas venideras”.


Romney tampoco ha podido aclarar en nada sobre la manera cómo va a crear empleos, Obama tampoco fue muy específico—y estos cuatro años de recesión no le ayudan en nada, en especial frente a los desempleados, donde los hispanos tenemos el más alto índice de desempleo, con un 12%, frente al 8.1% nacional.


Lo más grave de todo es que las calificadoras de riesgo, amenazan con rebajar la deuda de USA, si el Congreso y la Casa Blanca no llegan a un acuerdo. Ryan encabeza la comisión republicana encargada para negociar el futuro económico de la nación con el presidente Obama. Ryan se opone a cualquier negociación que no incluya la rebaja de impuestos a los ricos y el recorte de los programas sociales.