Columnistas

Derecho al agua potable
Autor: Delfín Acevedo Restrepo
25 de Septiembre de 2012


El V Foro Mundial del Agua, realizado en la ciudad de Estambul en febrero de 2009, en el cual se analizó el oscuro panorama que enfrenta la humanidad en lo relacionado con la defensa y preservación de este recurso vital

El V Foro Mundial del Agua, realizado en la ciudad de Estambul en febrero de 2009, en el cual se analizó el oscuro panorama que enfrenta la humanidad en lo relacionado con la defensa y preservación de este recurso vital, por los problemas presentados como nunca en la historia reciente, en lo que tiene que ver con las sequías, las inundaciones, elevación del nivel de los mares, catástrofes naturales y contaminación de las fuentes.


A partir de ese momento histórico, la preocupación  por el uso y aprovechamiento adecuado del recurso hídrico se hace cada vez más evidente, pues si bien, y asi se indica en estadísticas confiables, las tres cuartas partes del planeta están cubiertas por agua, únicamente del 1 al 2% es utilizable. Las mismas estadísticas muestran que 3.575 millones de personas mueren cada año en el mundo por enfermedades relacionadas con los problemas del agua; unos 1.200 millones carecen de todo tipo de instalaciones sanitarias; cada 15 segundos muere un niño por enfermedades relacionadas con el agua. Esto hace pronosticar a los expertos que las guerras del futuro no serán por el petróleo sino por el agua.


En latinoamérica se calcula que cerca de 100 millones de personas carecen del recurso hídrico y en Colombia, pese a que estamos entre los 8 países favorecidos con el preciado líquido, estudios serios indican que 16 millones de personas carecen de agua potable y dos niños mueren diariamente por causa de la diarrea.


Resulta por tanto muy oportuno y hay que aplaudir el proyecto de Acto Legislativo No. 06 de 2012, presentado por un selecto grupo de parlamantarios mediante el cual se adiciona un artículo al título II, capítulo I de los Derechos Fundamentales, en el que se consagra que el Estado Colombiano garantizará el derecho fundamental del agua y el saneamiento en condiciones de disponibilidad, accesibilidad y calidad, como garantía de vida y salud para todas las personas, sin discriminación y con equidad para las mismas. Se modifican los artículos 63, 79, 80 y 365 de la Constitución Política. Este último artículo es el que estipula que el servicio de acueducto y alcantarillado será prestado exclusivamente por el Estado o por las organizaciones comunitarias en el ámbito territorial.


En la parte introductoria a la exposición de motivos al proyecto que comentamos, se muestra como las cifras de disponibilidad del agua en el mundo hablan por sí mismas:  el 70% de la superficie de la tierra está cubierta de agua; el 97.5% es agua salina y el 2.5% es agua dulce.  El porcentaje de agua dulce congelada en bancos de hielo, glaciales y nieves perpetuas es del orden del 69.9%. En el mundo, el 30.8% se almacena en aguas subterráneas, el percentaje de aguas dulces localizado en lagos, lagunas y humedales es del orden del 0.3%.


Un informe del Banco Mundial indica que la demanda de agua aumenta de manera dramática en cuatro actividades principalmente: agricultura, usos industriales, producción de energía y consumo humano.


Durante mucho tiempo Colombia fue ubicada en las primeras posiciones de la oferta mundial del agua, desde el cuarto lugar a finales del siglo XX, posteriormente en el sexto y actualmente ocupamos el lugar 24° entre 182 países.


En nuestra Constitución Política no existe una referencia específica al agua como derecho fundamental. Sin embargo, la Corte Constitucional se ha pronunciado en diversas ocasiones reconociendo en la doctrina jurisprudencial la condición fundamental del preciado líquido y esta jurisprudencia está contenida especialmente en las sentencias T578 de 1992; T244 de 1994; T410 de 2003 y T1104 de 2005. De igual manera se determinó que el agua es un líquido esencial a la vida de los seres humanos “encontrándose entonces en conexidad con el derecho fundamental  de la vida, pues la falta de ella, aún durante breves períodos de tiempo, pone en peligro la supervivencia, no sólo de los seres humanos sino de todos los seres vivos. Se trata indiscutiblemente de una necesidad biológica de todo ser viviente”.