Palabra y obra

Joanna Lombardi: “Silences are necessary”
Joanna Lombardi: “Los silencios son necesarios”
Autor: Sergio Esteban Vélez
22 de Septiembre de 2012


Con dos cotizados premios del World Film Festival, la joven peruana Joanna Lombardi entra pisando fuerte a las grandes ligas del cine internacional.


Joanna Lombardi sostiene, orgullosa, su Zénith de Oro.

Cortesía, Tondero Producciones

El estreno mundial de “Casadentro”, el primer largometraje de Joanna Lombardi, se realizó hace pocos días, en el World Film Festival, de Montreal.  


El simple hecho de que su obra hubiera sido incluida en la selección oficial de uno de los catorce festivales de cine más importantes del mundo (el único festival norteamericano acreditado por la Fpiapf para otorgar premios en competición) ya era todo un triunfo. Y cuán satisfecha y positivamente sorprendida quedó la joven cineasta cuando supo que su producción había merecido dos de los más prestigiosos galardones de ese certamen: el Premio de la Crítica Internacional y el Zénith de Oro, a la mejor ópera prima de ficción. 


La película ya había merecido el premio Ibermedia a Desarrollo de Proyectos Cinematográficos y el premio de Producción del Consejo Nacional de Cinematografía del Perú (Conacine).


Gracias a estos estímulos, Lombardi pudo realizar el filme sin verse obligada a acudir a un coproductor. “Para una primera película, me parece que eso es muy importante, porque te permite tener más control que en caso de que tuvieras un coproductor con mucha experiencia”, dice ella, al respecto.


Sus proyectos anteriores también habían resultado exitosos y le pronosticaban ya la incontestable buena estrella que hoy la alumbra: su cortometraje “De noche” (2009) se alzó con tres premios del Consejo Nacional de Cinematografía del Perú, y su segundo corto, “Una mujer”, fue aclamado en el Festival de Cine de La Habana.


- ¿Cómo fue ese proceso de pasar del oficio de economista al de cineasta?


“Fue una locura. Yo ya tenía la vida ‘arreglada’, como economista. Sin embargo, desde hacía tiempo escribía historias. Y un día escribí un relato, y cuando se lo mostré a mi papá, me dijo que ese texto tenía una visión cinematográfica. Entonces, quise volverlo un cortometraje. Y así,  pensando que más tarde podría regresar a la economía, me fui a estudiar cine a Buenos Aires...”


- Usted, desde niña, conoció a los grandes escritores y artistas de su país. ¿Cómo esta interacción, siendo tan joven, con personajes tan elevados de las artes y las letras, contribuyó a ampliar su visión creadora?


”Me siento muy afortunada por eso. Recuerdo que me encantaba quedarme en las reuniones de mis padres, cuando invitaban a sus amigos, y me encantaba escuchar sus conversaciones. He tenido, desde entonces, la suerte de escuchar a personajes muy interesantes.  Otra suerte fue el hecho de que en casa de mis padres había una cantidad impresionante de libros; entonces, desde niña, he leído mucho, y creo que, para poder crear historias, eso es muy importante”.


- En el cine latinoamericano actual, estamos viendo una inclinación hacia asumir temáticas sociales con cierta agresividad. ¿Por qué ha decidido apartarse de tal tendencia?


“En los festivales se espera que el cine peruano toque esos temas. Pero, cuando escribí el guión de Casadentro, no me puse a pensar en nada de lo que podría venir después; solamente en que tenía una historia por contar... y la conté”.


- ¿De dónde ese interés suyo por los planos de manos?


“La película trata sobre cuatro generaciones de mujeres, y me parece que, en las manos, además de que hay mucho detalle de la rutina, de lo habitual, del trabajo, se muestra el paso del tiempo en las personas. Y eso, cinematográficamente, es muy bonito”.


- ¿Por qué le gustan tanto los planos abiertos y evita los primeros planos?


“Cuando empecé a plantear la película, la primera escena que filmé me salió, sin querer, en un plano secuencia. Y para que una escena complicada funcione en plano secuencia, tiene que ser en un plano abierto. Y me di cuenta entonces de que la película podía funcionar bien usando planos secuencias, porque estos respetan el tiempo en la realidad. Y a mí me parece muy importante esa sensación de realidad del tiempo que pasa, como pasa en la vida, mi más lento, ni más rápido”. 


- Llegados a este punto, hablemos de su concepto del silencio y de la lentitud...


“El ritmo y los silencios de ‘Casadentro’ son necesarios. Y, como es una película en la cual las cosas no están pasando por fuera, sino muy en el interior de los personajes, el espectador, si quiere entenderla, tiene que entrar a otro ritmo. Y por eso, por ejemplo, decidí situar la película fuera de Lima. Porque en cualquier provincia, el tiempo como que te aplasta, mientras tú estás ahí, en silencio, enfrentado con los demás, sin poder irte”.


- Hablemos del papel del amor en “Casadentro”..


“Como me decía alguien, parece que el único amor verdadero que hay en la película es el de la bisabuela y la perra. Una de las actrices de la película decía, además, que en la historia había una clase de ‘leche cortada’, porque, como ninguna de las mujeres dio de lactar a su hija, hay como un amor que no termina de ser totalmente entregado.
Pero, yo sí creo que hay amor entre los personajes, pero como con barreras que no permiten que se consolide”.


- ¿Cuando hace cine, espera que la gente pase un buen rato con sus producciones?


”Esa es una gran pregunta.  Cuando hice la película, no estaba pensando en eso, no me interesaba. Cuando alguien me decía que la película podía ser aburrida, yo contestaba: ‘Bueno, así es la película’... Pero, a la hora de estar en una sala de cine con espectadores reales, esto sí es fuerte, y uno está haciendo fuerza porque la gente no se aburra.


De todos modos, no creo que todas mis películas vayan a ser así. Esta, en especial, necesitaba ser contada a ese ritmo; pero si hago películas sobre otras cosas, el ritmo no será igual”. 


- ¿Significa algo la argentina Lucrecia Martel en su inspiración como directora?


“Ella es una de mis directoras favoritas. Imagino que, al gustarme ella tanto, me ha influenciado de alguna manera. Hay algunos temas de familia, de la casa, que podrían hacer pensar un poco en eso... Pero, igual, creo que mi película como que va por otro lado”. 


- Contrario a otros jóvenes directores, sobre usted pesa la presión de ser la hija de Francisco Lombardi. ¿Consciente de este hecho, cree que le ha tocado exigirse a sí misma más que la mayoría de los colegas de su edad?


“En realidad, creo que, más que una presión, ser hija de mi padre es una suerte. La trayectoria de mi papá ha sido superexitosa y mi objetivo nunca ha sido el de compararme con él o de lograr lo que él ha logrado.  Sería ridículo pensarlo.  


Es más, creo que, si me demoré tanto en meterme en el cine, fue, justamente, por sentir que sería ‘la hija de’ haciendo lo mismo. Pero, en el momento en que me decidí a hacerlo, me pareció una suerte ser hija suya, porque he podido aprender mucho de él, trabajar en algunas de sus películas, ver lo que él hace, ir con él a festivales...


Entonces, cuando yo empiezo a hacer cine, me siento cómoda, porque es algo que he tenido muy cerca siempre”. 


- ¿Cree que sea posible que, con esta racha de éxitos suya, al final Francisco Lombardi termine siendo “el papá de Joanna”?


“¡No creo! (risas) No es mi intención, para nada”.



El arte del cine en los genes


Joanna Lombardi es hija de Francisco J. Lombardi, el más reconocido de los cineastas peruanos. Su padre es recordado por películas como "La ciudad y los perros" (1985), "La boca del lobo" (1988), "Caídos del cielo" (1990), "No se lo digas a nadie" (1998) y "Pantaleón y las visitadoras" (2000).


El trabajo cinematográfico de este director le ha merecido premios en algunos de los principales festivales del mundo (Montreal, Locarno, San Sebastián, Biarritz, Los Ángeles, Trieste, Miami, La Habana, entre otros muchos), incluyendo una nominación al Oscar.


Sobre las enseñanzas que su padre le ha dado, a la hora de consagrarse al cine, Joanna Lombardi nos dice: "En realidad, todo me lo ha enseñado él. Pero, si tuviera que elegir una cosa, creo que escogería la dirección de los actores. Cómo trabajar con ellos, cómo ganarse su confianza, cómo conseguir que ellos puedan entender, creer y hacer suyo lo que has imaginado".





“Casadentro”


A sus 81 años, doña Pilar comparte su amplia casa, ubicada en una tranquila provincia del Perú, con sus dos empleadas domésticas y con "la Tuna", su perra adorada.


En este hogar, son pequeñas las cosas que mueven la rutina. Pero un día, el timbre del teléfono rompe con la quietud. Patricia, una de las hijas de la matrona, le comunica que dentro de unas pocas horas llegará a la casa con su hija, su yerno y su nieta y que se quedarán a dormir. La bisabuela asiente nerviosa y preocupada. La rutina tiene que cambiar y los miembros de la casa tienen que adecuarse a los "extraños" que han invadido su hogar. Cuatro generaciones de mujeres que se ven obligadas a interactuar, a soportarse, a ignorarse. (Fuente: http://casadentro.pe)


Sobre el equipo que la acompañó en la realización de esta película, Lombardi nos dice: "Elegí trabajar con gente joven y con personas que tuvieran muy buena onda, alegres y pacientes, porque tenía un poco de miedo de ser como un director primerizo que se para frente a un equipo de veinte personas que tienen mucha más experiencia que él. Entonces, es difícil ponerse de jefe".