Columnistas

Gobernar para las encuestas
Autor: Alvaro T. López
19 de Septiembre de 2012


Es imperativo afinar e implementar mecanismos de continuidad necesaria de las acciones del Estado que acusen beneficio y aceptación en el pueblo.

Es imperativo afinar e implementar mecanismos de continuidad necesaria de las acciones del Estado que acusen beneficio y aceptación en el pueblo. Corregir lo mejorable, continuar lo conveniente, desechar procesos y procedimientos constituidos en malas experiencias e innovar en favor de la gente, parecen ser los mecanismos para cumplir la orden constitucional de gobernar para garantizar el bienestar de los ciudadanos. Una oposición seria y respetuosa, es buena para el gobernante. De nada servirá tratar y lograr el silencio de columnistas y directores de medios que piensen distinto, pues permanece la conciencia popular, haciendo análisis desde sus propias necesidades insatisfechas, desde las desilusiones que generan los malos gobernantes.


Cuando se habla de un gobierno alejado de la gente, en ningún momento se quiere decir que el Presidente y sus ministros tengan que salir a diario en la prensa, dándole la mano a los transeúntes. Acercarse a los gobernados significa conocerlos, saber de sus necesidades y tener suficiente enjundia para superar el atraso y el abandono. Hay veces en las que se impone la necesidad de ser drásticos, hasta impopulares, para cumplir con el propósito de salvaguardar la integridad del país; hay que ponerle cara brava a los malos, para que la inmensa mayoría de buenos, pueda ver materializada su legítima aspiración a la sana y pacifica convivencia, al bienestar tranquilizante.  No se trata de los saludos a las personas, sino de la salud de la Patria.


En la Santa Marta de los años setenta había una mujer policía, alta y fornida, a quien un gamín, uno de esos que mandaban en tren cuando llegaban los papas, le arrebató una cadena de oro con una medallita de la Virgen. La uniformada le rogaba a diario al gamín para que le devolviera la joya, pero ¿qué hacía el muchacho? Le bailaba en frente mostrándole la medallita y burlándose. Hasta que llegó otra policía, una mujercita resuelta, sabedora de lo que significaba el poder excluyente de las armas, cogió al gamín por el pescuezo, le sacó la cadena del bolsillo y lo mandó a la correccional de menores. No fue un gesto heroico de la mujer, solo se estaba ganando el sueldo que le pagaba el Estado por erradicar la plaga de los violentos. Solo cumplía con su deber.


Ojalá que Alejandro Gaviria cumpla con las expectativas de ver cumplidos los sueños de Colombia de tener un sistema sanitario eficiente y eficaz. Su nombramiento es una esperanza en medio de la nada. El resto del gabinete, salvo tal vez el de Comercio, no da muchas esperanzas. Algunos ya han pasado por  vergonzosos procesos y reformas fallidos, basados en diagnósticos falsos y el desconocimiento total de los problemas. Otros ni siquiera han intentado hacer la tarea. Con semejante barra, el Presidente tendría que tener más trabajo, pero anda en campaña. Todo depende de cómo se comporten las encuestas. Cuando en un grupo uno es malo, se puede corregirse el problema desde arriba, pero cuando ninguno es bueno, la falla es de dirección.