Columnistas

Valentía y coherencia: Merchán Price
Autor: Carlos Alberto Gomez Fajardo
18 de Septiembre de 2012


En buen momento ha salido a la luz pública la sesuda obra “Etica Médica, abusos y atropellos”, del cirujano Jorge Merchán Price (Ediciones de la U, Bogotá 2012).

En buen momento ha salido a la luz pública la sesuda obra “Etica Médica, abusos y atropellos”, del cirujano Jorge Merchán Price (Ediciones de la U, Bogotá 2012). Las lúcidas palabras del prólogo han sido escritas por el profesor Pablo Arango Restrepo MD, PhD, reconocido ortopedista, docente e investigador de bioética en la Universidad de la Sabana, cuyo liderazgo académico en estos temas tiene justo reconocimiento nacional e internacional.


La obra del Dr. Jorge Merchán Price es producto de una reflexión sincera y sólida, basada no sólo en la experiencia de alguien que ha ejercido por décadas con honor y con amor su profesión, sino también en la infatigable búsqueda de  un pensar maduro, sustentado en la realidad, en lo que las cosas son. Esto es esencial y refrescante, pues no todo lo que se publica en el campo de la problemática de la salud en Colombia en los últimos años está inspirado genuinamente en ideas sobre la realidad: como lo hemos manifestado en “vestigium”, equivocadamente en nuestro país -desde hace unas dos décadas- se ha hablado apenas de poder, de dinero y de intereses sectoriales cuando se tocan temas de “salud”.


En cambio, Merchán Price, de modo valiente y coherente, habla de salud. De la profunda verdad contenida en el artículo 1 de la ley 23 de 1981: “La medicina es una profesión que tiene como fin cuidar la salud del hombre y propender por la prevención de las enfermedades, el perfeccionamiento de la especie humana y el mejoramiento de los patrones de vida de la colectividad, sin distingos de nacionalidad, ni de orden económico, social, racial, político o religioso. El respeto por la vida y los fueros de la persona humana constituyen su esencia espiritual. Por consiguiente, el ejercicio de la medicina tiene implicaciones humanísticas que le son inherentes”.


A la lógica milenaria de estas implicaciones humanísticas hace referencia la obra. Contiene una metódica y rigurosa crítica a los absurdos ideológicos impuestos en algunas tristes sentencias de la Corte Constitucional que pretendieron modificar el “ethos” de la medicina, de modo específico, las sentencias C 239-97 y C 355-06. Es estimulante y aclarador revisar las críticas fundamentadas racionalmente por Merchán Price ante aquellas inicuas sentencias que pretendieron atropellar la conciencia recta del médico fiel a la tradición milenaria del respeto y cuidado de la vida de los seres humanos. El autor, con vigor y claridad, reitera el sentido del respeto a la vida que inspira y mueve la razón de ser de la medicina, arte y ciencia al servicio del bien del hombre, no de su aniquilación. Especialmente este compromiso adquiere sentido cuando se amenaza desde el ámbito jurídico “colosal contradicción- el deber humano del cuidado a quien atraviesa por las mayores circunstancias de fragilidad existencial. Matar nunca constituirá una acción de carácter racional terapéutico, aunque los equívocos de algunos juristas dóciles a interpretaciones ideologizadas del derecho pretendan darle tal disfraz. Vienen a la memoria las citadas palabras de Martin Luther King: “Nunca olviden que todo lo que hizo Hitler en Alemania era legal”.


Es destacable uno de los capítulos, especialmente valioso por su concisión y brevedad (virtudes de lo que sí es bueno): capítulo 3, “El fin último de la medicina”. Lo termina planteando aquellas tres cuestiones de cuya respuesta depende la autenticidad de la vocación de un profesional que quiera honrar a la medicina: ¿En qué creo? ¿Quién soy? ¿Para dónde voy? Nos recuerda el cirujano Merchán Price, fundador del movimiento “Médicos Azules”, que con una genuina reflexión sobre estas tres cuestiones cardinales es posible alcanzar a hacer efectivo el compromiso existencial con los valores fundamentales de la medicina en su fiel perspectiva:  el respeto a la vida y al valor de la veracidad. Por ello esta lectura es una estimulante tarea de reflexión acerca de la necesidad de reafirmar el ethos de la profesión médica, aún en las oscuras horas que atravesamos, cuando la normatividad jurídica va en contravía de las verdades racionales en que se sustenta la buena práctica.


En toda Colombia muchas conciencias críticas se alimentarán creativamente de esta obra, que aporta ideas sanas, con valentía y coherencia.