Editorial

Bienvenida la Extensión al Sur
17 de Septiembre de 2012


La Extensión al Sur es, pues, motivo de orgullo y regocijo para la región metropolitana y una prueba incuestionable del acertado rumbo que el plan “Confianza en el futuro 2006-2030” ha trazado para el Metro.

A poco de celebrar sus primeros 17 años de operación comercial, el Metro de Medellín inaugurará hoy la primera obra de ampliación física de la línea A del sistema de transporte masivo, denominada Extensión al Sur, la cual tiene como mérito haber sido construida con total independencia en materia financiera, de conocimiento y de tecnología, algo que casi dos décadas atrás nadie hubiera imaginado posible.


Más allá de los beneficios que le aportarán a la movilidad de la región metropolitana los 2,5 kilómetros de línea férrea y las dos nuevas estaciones de Sabaneta y La Estrella, lo que hace especial este logro, que se suma a otros como las tres líneas de metrocables actualmente en operación, es el hecho de que no se haya requerido la presencia de expertos internacionales, sino que se haya hecho alarde de una ambiciosa capacidad de aprendizaje y aplicación de los conocimientos que dejaran en su momento los responsables de la construcción de las líneas A y B.


Un aprendizaje al que se puede aplicar la vieja frase según la cual “no hay mal que por bien no venga”. Los litigios jurídicos entre la Empresa y el consorcio constructor, que fueron felizmente cerrados mediante la firma en 2009 de un Contrato de Transacción, dificultaron en sus primeros años de operación la adquisición de repuestos y soluciones a los problemas que presentó el sistema. Situación que forzó la formación de técnicos y profesionales en los distintos campos del transporte férreo y, posteriormente, el desarrollo de soluciones aplicables al Metro, proceso en el que jugaron un papel fundamental las universidades locales.


Fruto de ese esfuerzo, que a decir verdad no estaba en los planes de nadie cuando se firmó el contrato de construcción del Metro de Medellín en 1984, es que hoy la Empresa de Transporte Masivo, con el presidente Juan Manuel Santos como testigo y con el gobernador Sergio Fajardo y los alcaldes metropolitanos como directos beneficiarios, puede sacar pecho y decir que sus ingenieros y técnicos fueron los encargados de llevar a feliz término el proyecto, dentro de cuyos procesos es destacable el montaje de los 5.150 metros de catenaria que permiten el paso de los trenes.


Este hito, insistimos, no solo demuestra la competitividad del Metro en materia tecnológica sino también su eficiencia, pues los 170.000 millones de pesos que costó la obra no se le deben ni a la Nación ni a entidad multilateral alguna, sino que salieron de la caja de la empresa, en un ejercicio de ahorro y planificación que se constituye en ejemplo para el país. En este aspecto, vale destacar el aporte de la Gobernación del Antioquia y del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, que se apuntaron a complementar la obra con la construcción del intercambio vial de la calle 60 Sur en Sabaneta y la calle 31 en Itagüí (conocido como Pilsen), el cual tuvo un valor de $22.500 millones.


Desde hoy, pues, el Metro contará con unos 57.000 nuevos usuarios que podrán viajar en 42 minutos desde Bello hasta La Estrella. 8.000 de ellos ingresarán por la estación Sabaneta y los 49.000 restantes por la estación La Estrella, según los cálculos de la entidad, cifras que pueden consolidarse e incluso superarse siempre y cuando las empresas transportadoras de los municipios de influencia logren una integración física efectiva. El Metro también se preparó para la nueva demanda, con la compra de los doce nuevos trenes (36 coches) que ya circulan por el sistema y que tuvieron un costo de 211.000 millones de pesos.


En esa perspectiva, La Estrella debe ser en el futuro, y así lo ha expresado públicamente el gerente del Metro, doctor Ramiro Márquez Ramírez, una gran terminal multimodal que permita la integración del Suroeste antioqueño y el Occidente colombiano, mediante sistemas de transporte tales como el tren de cercanías.


La Extensión al Sur es, pues, motivo de orgullo y regocijo para Medellín y la región metropolitana; una nueva muestra de la exitosa gestión de la gerencia actual y una prueba incuestionable del acertado rumbo que el plan “Confianza en el futuro 2006-2030” ha trazado para la que es una de las empresas más queridas por los antioqueños.