Editorial

¡Cosecha deportiva, con moño de oro!
12 de Septiembre de 2012


Los ganadores de preseas son dos ejemplos extraordinarios, porque supieron convertir su tragedia familiar y personal en victorias sobre la adversidad y sus contendores en la noble contienda deportiva.

Si hubo historias excepcionales de heroísmo, disciplina y pundonor deportivo en la mejor participación de Colombia en unos Juegos Olímpicos -con ocho medallistas y 16 acreedores a diplomas olímpicos-, quienes acaban de representarnos en los Paralímpicos de Londres 2012 no se han quedado atrás y han puesto su rúbrica a la más laureada presentación nacional en unas justas orbitales en las que competían con 4.200 deportistas de más de 160 países.


Los 38 atletas, que integraron la más numerosa representación del país en la historia de los Juegos, pusieron muy en alto el nombre de Colombia y dos de ellos vieron izar el pabellón nacional al alcanzar el podio con sendas medallas de plata, superando el resultado de Beijing, donde se conquistó una plateada y otra de bronce. Aparte de eso, de tres diplomas paralímpicos obtenidos hace cuatro años, se pasó a la sorprendente cifra de 18, es decir, que la mitad de nuestros deportistas entró en el top de los ocho mejores del mundo en sus respectivas disciplinas, mientras casi todos los demás superaron marcas nacionales o personales, lo que augura muchas más gratas sorpresas en los Juegos de Brasil 2016. 


Los ganadores de preseas son dos ejemplos extraordinarios, porque supieron convertir su tragedia familiar y personal en victorias sobre la adversidad y sus contendores en la noble contienda deportiva. El nadador santandereano Moisés Fuentes García, medalla de plata en la prueba de 100 metros pecho, es una de tantas víctimas del terrorismo en nuestro país. En 1992, con solo 17 años, sufrió un atentado junto a su hermano Rodrigo. Este murió y él quedó parapléjico. “El deporte me dio lo que la violencia me quitó, me ha dado una segunda vida, las ganas para seguir adelante... Si no tengo fuerzas en mis piernas, debo tenerla en mi espíritu para seguir luchando”, dijo antes de viajar a Londres. Ya había participado  en los Juegos Paralímpicos de Sydney 2000 y en Atenas 2004, donde alcanzó los puestos 5º y 7º, respectivamente. Pero su superación no ha sido solo deportiva; también se hizo contador público y tecnólogo deportivo y hoy es secretario ejecutivo de la Liga de Discapacitados Físicos de Santander.


La otra gloria de Colombia Paralímpica es el atleta antioqueño Elkin Serna, quien terminó segundo, detrás del español Alberto Suárez, en la Maratón que cerró los Juegos el pasado 9 de septiembre. Serna fue el abanderado de nuestro país, gracias a la plata que conquistó en China y que ahora quería convertir en oro. No se le dio esta vez, pero, a sus 27 años, todavía puede aspirar a la dorada en Brasil, donde ya fue medallista en los Parapanamericanos del 2007. Serna tiene una discapacidad visual por una retinitis pigmentosa y es otra víctima de la violencia. En 1998 debió huir con su familia de una vereda de Urrao porque, según dice, “paramilitares y guerrillas nos querían matar porque creían que éramos cooperadores”.  En Medellín, su madre lavó ropas ajenas y él, de 13 años, vendió empanadas en las estaciones del Metro para poder subsistir. Con la ayuda de los atletas Diego Colorado y William Naranjo, y la de su primer entrenador, Juan Guillermo Jaramillo, entró a la Liga de Atletismo de Antioquia y ahí empezó su exitosa carrera deportiva.


A propósito de atletismo, cómo no mencionar la Primera Maratón de las Flores, corrida con gran éxito en Medellín el pasado domingo, dominada en varones, como era de esperarse, por los keniatas Julius Ketter y Philip Kibitok Metto. Pero en damas, para sorpresa general, fueron dos colombianas (de La Ceja, Antioquia, por más señas) las que se alzaron con el triunfo en los 21 y 42 kilómetros. Son ellas, Carolina Tabares y Leidy Tobón. Felicitaciones a nuestras atletas y también a los organizadores del colorido espectáculo en que participaron, entre deportistas y aficionados, casi 14.000 personas.


Y para cerrar este salpicón de éxitos deportivos que nos enorgullecen como colombianos, hay que registrar la soberbia demostración de poderío que acaba de dar nuestra delegación en el Mundial de Patinaje, que se celebra en Ascoli Piceno, Italia, al coronarse campeón en la modalidad de pista, con 15 de oro, seis de plata y tres de bronce. Y eso que aún falta la ruta. En el mundial anterior, en Corea del Sur, Colombia fue Campeón absoluto con 19 preseas doradas. Todo indica que este año la barrida va a ser mayor. Crucemos los dedos para que el patinaje sea aceptado de aquí al 2016 como deporte olímpico. El COC y el COI están en deuda. ¡Esa sí sería la cosecha del siglo!