Columnistas

¿Qué hacer con las mentiras?
Autor: Alfonso Monsalve Solórzano
9 de Septiembre de 2012


La impunidad pactada puede conducir al país a la anomia.

Ojalá Santos y el país tuvieran suerte en el proceso de negociación con las Farc. El problema es que en este tipo situaciones, la suerte no cuenta. Lo que vale es la claridad de lo que se quiere defender,  la fuerza que se tenga para ello y el conocimiento propio y del enemigo. No se trata de la voluntad sino de la correlación de fuerzas, de la realidad. Está probado que el voluntarismo conduce a la derrota.


Gobiernos del mundo, incluido el de los Estados Unidos, han apoyado las negociaciones con esa agrupación, y en Colombia se ha creado una percepción –tal vez mayoritaria- de que la paz debe alcanzarse a cualquier precio porque nuestra democracia  y nuestra sociedad están saturadas de violencia.


Y para demostrar la fortaleza del Estado y la dureza en la negociación, dos generales de la República, retirados pero carismáticos y con influencia en la policía y las fuerzas armadas, que han combatido a la guerrilla, han sido nombrados por el Presidente miembros del equipo negociador. Se supone que esa es una señal de que no se va a ceder en asuntos fundamentales.


Pero no hay tal. Un negociador puede ser lo duro que quiera, pero si los temas a negociar incluyen la impunidad,  la invisibilidad de las víctimas de la guerrilla, el modelo económico  y hasta la recomposición de las fuerzas armadas, no tendrá más remedio que ceder de alguna manera, porque ya la ley lo determinó con el Marco Jurídico para la Paz y porque el preacuerdo entre el gobierno y las Farc incluyen temas que son de la agenda del país y que pueden cambiar su estirpe democrática por una estructura totalitaria con base en ese modelo jurásico que se llama marxismo-leninismo.


El conocimiento del antagonista es clave para de verdad aprender del pasado. Ya en el segundo día dijeron que no tenían secuestrados y nada que ver con el narcotráfico. En minutos aparecieron cientos de personas que reclamaban a las Farc por sus familiares secuestrados. Y el Negro Acacio y Sonia no eran narcotraficantes sino sembradores de papa y de flores. Y la fortaleza de un negociador de qué puede servir, si el Presidente sale con la teoría de que las Farc habían dicho que no estaban secuestrando y que a la gente había que creerle.


La impunidad pactada puede conducir al país a la anomia. Sí, es verdad que las fuerzas armadas dieron de baja a alias Danilo, pero pensemos en las condiciones creadas para la guerrilla a la que antes de negociar le garantizan la impunidad. Puede correr un baño de sangre de contradictores y críticos, así como ataques aleves a la población civil o continuar el reclutamiento de menores o la siembra de minas antipersonales, porque al fin y al cabo la guerrilla ya tiene garantizado el perdón judicial. ¿Cómo se protegerá a los colombianos, a los contradictores y a las víctimas?  ¿Y qué moral de combate tendrá un soldado o policía si sabe desde ya que aquellos guerrilleros que resulten capturados saldrían judicialmente libres, mientras ellos pueden terminar empapelados? El discurso de la guerrilla dice que las fuerzas armadas y los paramilitares son la misma cosa.  ¿Qué harán nuestros negociadores, incluyendo los generales, para desmontar tal infundio y evitar que las fuerzas armadas sean sometidas a una depuración ideológica por parte de la guerrilla?


Y si se va a hablar de tierras, ¿cómo se abordará el hecho de que la guerrilla ha sido una de los dos grupos armados ilegales que mayor número de campesinos ha desplazado? El discurso hasta ahora suena como si sólo los paramilitares hubiesen expropiado y asesinado campesinos, pero todo el mundo en Colombia, con un poco de decencia, sabe que la guerrilla ha hecho lo mismo. Lo que ocurrirá es que terminaremos por escuchar la mentira de que ellos no han cometido ese tipo de crímenes. Y como a la gente hay que creerle…  


¿Y qué hacer con el presidente Chávez, que niega que Venezuela sea la retaguardia estratégica de la guerrilla? ¿Se imaginan a ese gobierno como facilitador? Será un negociante más de la guerrilla.


Así las cosas, en esta semana ya ha habido una víctima: la verdad. ¡Cómo será después!