Columnistas

El testimonio de un periodista
8 de Septiembre de 2012


Louis Pauwels fue una figura de relieve en el periodismo francés de fines del siglo XX; director de la revista dominical de Le Figaro, fue conocido especialmente por su libro El retorno de los brujos

Jaime Greiffenstein Ospina


Louis Pauwels fue una figura de relieve en el periodismo francés de fines del siglo XX; director de la revista dominical de Le Figaro, fue conocido especialmente por su libro El retorno de los brujos, presentado como “una introducción al realismo fantástico” con el que se pretendía dar comienzo a una nueva revolución cultural. Fue escrito en 1960 en colaboración con Jacques Bergier, un interesante personaje, ingeniero químico, alquimista, periodista, escritor y hasta espía, considerado por sus contemporáneos como ‘un sabio despistado’; éste fue quien proporcionó el material de la obra y Pauwels hizo la redacción. Trataron temas novedosos en esa época como fenómenos de parapsicología, civilizaciones desaparecidas, alquimia y esoterismo, generando grandes polémicas y recibiendo críticas tanto elogiosas como demoledoras.


Pauwels era un hombre liberal y anticlerical, duro en sus artículos sobre la autoridad y la religión que declaraba: “No he sido educado en un ambiente religioso, en absoluto. Me bautizaron y eso es todo. Atravesé, años después, una etapa en la que sentí la necesidad de algo espiritual”, pero un accidente fue decisivo para un cambio fundamental en su vida. Cuenta que estando en Acapulco, en asuntos de trabajo, “una tarde, al salir de la piscina para ir a mi apartamento, cruzando el parque del hotel, me caí en un camino, a ras de tierra, en el que no había ningún obstáculo que me hiciera tropezar, y me rompí la columna. Me la destrocé”.


Trasladado a Francia permaneció tres meses en el hospital con grandes dolores, pero reconoce que sintiendo una gran alegría interior: “Todo ocurrió bajo la apariencia de un accidente absurdo. Y es que lo extraordinario muchas veces se esconde en lo ordinario, y en el fondo de algo muy natural late la mano de Dios”. Concreta Pauwels su experiencia diciendo: “Me convertí en serio. Recé, comulgué, me hice católico”, y cambió su vida hasta su fallecimiento en 1997.