Columnistas

Warren Buffett, el filántropo
Autor: Rafael Bravo
7 de Septiembre de 2012


El multimillonario y principal accionista del emporio Berkshire Hathaway decidió celebrar muy a su manera el cumpleaños número 82 la semana anterior: donando otros 3 mil millones de dólares a fundaciones caritativas dirigidas por tres de sus hijos.

El multimillonario y principal accionista del emporio Berkshire Hathaway decidió celebrar muy a su manera el cumpleaños número 82 la semana anterior: donando otros 3 mil millones de dólares a fundaciones caritativas dirigidas por tres de sus hijos. Susan, a través de su entidad, apoya programas educativos haciendo énfasis en la lucha contra la pobreza. La Fundación Howard Buffett provee fondos para el desarrollo de pequeños granjeros y el mejoramiento de fuentes de agua potable en África y Centro América. La Fundación NoVo, establecida por Peter Buffett, tiene como misión el bienestar de las niñas y mujeres en todo el mundo.


Por medio de una sencilla carta, el padre les manifiesta a sus hijos su complacencia en la que, según sus palabras, “ustedes han sobrepasado mis expectativas, sacándole el mejor provecho a mis aportes con la esperanza de que utilicen el dinero de manera sabia, cada uno en sus propias alternativas”. Con este anuncio, Buffett incrementa a 100 millones de dólares anuales su aporte a cada una de esas organizaciones.


Por iniciativa de Bill Gates fue posible que tanto Buffett como otros 35 multimillonarios, se juntaran en mayo pasado para hablar no solo de cómo multiplicar sus fortunas sino buscar la mejor forma de “legarlas”. Ello hace parte de una muy peculiar tradición norteamericana de distribuir la riqueza, iniciada en el siglo XIX por otros magnates empresariales, con el fin de contribuir a miles de organizaciones sin ánimo de lucro que a través de causas caritativas realizan una labor generosa y efectiva con mínimos recursos.


La naturaleza generosa de Buffett proviene de las ideas plasmadas en el libro El Evangelio de la Riqueza (The Gospel of Wealth) escrito en 1889 por otro gran filántropo, Andrew Carnegie, quien alentaba a los muy ricos a donar en forma responsable “como la mejor manera de proteger al capitalismo”. De acuerdo con la tesis central de Carnegie, es peligroso e inconveniente permitir que grandes sumas de dinero pasen a manos de personas u organizaciones pobremente preparadas mental y emocionalmente. En consecuencia, los empresarios adinerados tienen la responsabilidad de distribuir su fortuna en una forma útil y provechosa, evitando ser gastada frívolamente.


Quizás por eso es que Buffett hoy día representa con toda claridad las ideas de Carnegie, viviendo en la misma casa de 5 habitaciones desde 1956 en un suburbio de Omaha, Nebraska, en medio de muchos vecinos de clase media. Tampoco gusta de los teléfonos celulares, ni de tener una computadora en su escritorio. El auténtico legado de Buffett es asegurarse de que sus millones tengan un fin altruista, en lugar de entregárselos a sus hijos como es la costumbre de la mayoría.


Por otro lado, Buffett ha sido blanco de las críticas no solo de muchos dirigentes empresariales, sino de un sector del partido republicano por coincidir con el presidente Obama sobre la necesidad de incrementar las tasas impositivas al grupo más pudiente de la sociedad. Tanto Warren Buffett como Mitt Romney o Barack Obama pagan menos que el trabajador promedio. Un tema de gran discusión en esta época electoral, cuando se pone en evidencia la inequidad del sistema tributario norteamericano y la necesidad urgente de modificarlo.