Editorial

Evo miente y agravia a Colombia
5 de Septiembre de 2012


Con su gratuita agresión a Colombia, Morales pretende desviar la atención del mundo sobre el creciente fenómeno del narcotráfico en su país.

El presidente boliviano Evo Morales, para congraciarse con los cocaleros, que han sido sus mayores electores desde que llegó al poder hace casi siete años y son la base social fundamental de su partido Movimiento al Socialismo, MAS, no tuvo inconveniente en mentir y de paso agraviar en materia grave a un país hermano, que lo recibió a mediados de marzo, en su primera visita de Estado a Colombia, con especial deferencia y respeto, rememorando aquel centenario Tratado de Amistad de 1912 entre los presidentes Eliodoro Villazón y Carlos E. Restrepo.


El pasado domingo, hablando en el Chapare, ante dirigentes y sindicalistas cocaleros, criticó el informe presentado a fines de julio por el “zar antidrogas” de Estados Unidos, Gil Kerlikowske, según el cual Perú y Bolivia superaron a Colombia en el 2011 en la producción de cocaína. “Están minimizando a Colombia -dijo- como un país que tiene problemas con el narcotráfico, porque allí están las bases militares de Estados Unidos, allí están los norteamericanos comandando las Fuerzas Armadas de Colombia, entonces quieren alabar al país que acepta que haya bases militares en su territorio”. Nos tiene sin cuidado que entre sus estupideces se haya referido al zapatista ‘Subcomandante Marcos’ como jefe del Eln y que además esté en plena campaña política, pues será su pueblo el que lo juzgue. Lo que no podemos aceptar como colombianos es que falte a la verdad y pisotee el nombre de nuestro país.


La Cancillería colombiana, como nos tiene acostumbrados, respondió en tono menor aun cuando en forma oportuna al ataque del boliviano. En su comunicado de cuatro puntos, “rechaza las declaraciones” en las que Morales “menosprecia la lucha contra las drogas que el Estado colombiano ha librado de manera soberana durante décadas con innegables frutos” y advierte que el Gobierno de Colombia “no acepta señalamientos sin fundamentos ni por parte de Bolivia, ni de ningún otro país”.


Respetamos los motivos que pudo tener el Gobierno para no sentar una protesta en términos más precisos y enérgicos. Pero nosotros sí podemos decir que miente el señor Morales cuando habla de bases gringas en Colombia e insulta en forma grosera a nuestras FF.AA. sugiriendo que son subalternas de las norteamericanas. Lo de las “bases gringas” fue un invento de Chávez, con el respaldo de sus socios del Alba, para justificar su desaforada y costosa carrera armamentista, so pretexto de que desde aquí el Imperio preparaba una invasión a su país. Lo que Colombia estuvo negociando desde mediados de 2009 con EE.UU. fue la actualización del convenio binacional de cooperación militar, que rige desde fines de los años 50, a fin de fortalecer el combate al narcotráfico y el terrorismo. Después de una ardua batalla diplomática del gobierno Uribe en defensa del nuevo Acuerdo de Cooperación Militar con EE.UU., fue tal el enrarecimiento de la opinión continental y la falta de compromiso del gobierno Obama, que el tema entró en el congelador y, como están las cosas, allí se quedará quién sabe por cuánto tiempo.


Lo que EE.UU. le ha dicho y también la ONU y la Unión Europea, es que está produciendo muchísima más coca de la que necesita su pueblo para paliar el hambre y la fatiga y para sus rituales ancestrales. En julio pasado, un informe de El Universal, de México, que cita estudios de la ONU, revela que Bolivia es utilizada por los carteles mexicanos como un segundo proveedor de cocaína después de Colombia y como centro de operaciones para llegar a otros mercados. Sus vecinos, Chile, Argentina, Paraguay y Brasil, también le han expresado su preocupación por la droga boliviana que está cruzando sus fronteras. El Gobierno brasileño desplegó más de 9.000 militares para reforzar el control fronterizo y le ofreció colaboración, como la que presta a Perú y Paraguay, pero Morales respondió soberbiamente que no la necesitaba. Chile ejecuta desde el año pasado un plan de control de 106 pasos ilegales en su frontera norte. La prensa argentina denuncia, con base en informes de inteligencia, que un 80% de la droga que circula en el país salió de Bolivia.


Con su gratuita agresión a Colombia, Morales pretende desviar la atención del mundo sobre el creciente fenómeno del narcotráfico en su país, pero confiamos en que tanto la vigilancia y prontas denuncias de países amigos en Latinoamérica, como los bien documentados informes de países consumidores en todo el globo, no le permitirán salirse con las suyas.