Editorial

La segunda "rebelión" de Amlo
2 de Septiembre de 2012


López Obrador pretende repetir la dosis de ‘rebelión’ de 2006, en un intento por sabotear la posesión de Peña, pero en pocos meses nadie se acordará de él.

 


Durante los últimos seis años, Andrés Manuel López Obrador, Amlo, dos veces derrotado candidato izquierdista a la Presidencia de México, se dirigió despectivamente al presidente Felipe Calderón como el “espurio” y a sí mismo, con soberbia, se llamó el “legítimo”. En el sexenio que arranca el próximo 1 de diciembre, la tónica del mal perdedor y rebelde consuetudinario no cambiará, excepto en el nombre del nuevo “espurio” y objetivo central de sus ataques: Enrique Peña Nieto. 


El jueves pasado, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, Tepjf -por decisión unánime de sus siete magistrados- declaró “infundadas” las denuncias presentadas por la coalición que respaldó a Amlo, acerca de un supuesto fraude a favor del candidato priísta; declaró que “en cada etapa del proceso electoral se garantizó la observancia de los principios de legalidad, objetividad y certeza” y convocó a los mexicanos a “mantener vigentes la normalidad de la actividad estatal y la tolerancia democrática”. En consecuencia, al día siguiente, en sesión solemne, le entregó a Peña Nieto el documento que lo acredita como 66º presidente de la República de México.


Lo que se llama en la legislación mexicana un recurso de impugnación contra la elección presidencial, había sido presentado luego de que el Instituto Federal Electoral, IFE, entregara el resultado oficial del escrutinio de las votaciones del pasado 1 de julio, que dio el triunfo a Peña con el 38,21%, seguido por Amlo con el 31,59%. La coalición del Movimiento Progresista, integrada por el Partido de la Revolución Democrática, PRD, de López Obrador, el Partido del Trabajo y el Movimiento Ciudadano, pedía invalidar la elección presidencial por supuesta violación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Se acusaba a la Coalición Compromiso por México -PRI y Partido Verde Ecologista- de haber incurrido en compra masiva de votos, violación de los topes de gastos de campaña y manipulación de encuestas, y de haber sido favorecida por inequitativo reparto de espacios en los medios de comunicación.


Imposible registrar en tan breve espacio los argumentos con los que la Sala Superior del Tepjf rebate una a una las impugnaciones de los derrotados -que el lector interesado bien puede consultar en la web de esa institución- pero, en esencia, su conclusión es que en ningún momento los demandantes logran probar las anomalías denunciadas. Dice el Tribunal: “La actora no aportó pruebas idóneas, eficaces y suficientes para demostrar las irregularidades que aduce, y menos que sean de tal magnitud que tengan el efecto jurídico de invalidar la voluntad ciudadana expresada en las urnas a través del sufragio de 50 millones 323.153 ciudadanos”. Advierte, sin embargo, que la sentencia por la que se declara improcedente la nulidad solicitada “no propone una exoneración respecto de conductas que podrían ser sancionadas en otras instancias. Cada una de las instituciones, en el ámbito de su competencia, continuará seguramente, y llegará en algún momento a las conclusiones que correspondan”. 


De nada sirvió que la autoridad electoral autorizara el reconteo de más de la mitad de la votación -la vez pasada fue solo del 9%-, procedimiento que ratificó su derrota por más de 2,5 millones de sufragios, ni que le demostraran el infundio del supuesto fraude. Fiel a su estilo, López Obrador rechazó el fallo del Tribunal y convocó a sus seguidores a “la desobediencia civil”, citando a una primera manifestación el próximo 9 de septiembre en el Zócalo de Ciudad de México, el mismo lugar donde seis años atrás se autoproclamó “presidente legítimo” y encabezó desórdenes que duraron 47 días. Ahora pretende repetir la dosis de ‘rebelión’, en un intento por sabotear la posesión de Peña, pero en pocos meses nadie se acordará de él. De hecho, sus principales aliados acataron el fallo y anunciaron que no lo acompañarán en su peligrosa aventura.