Columnistas

Historias en la 髉era
Autor: Hern醤 C醨denas Lince
1 de Septiembre de 2012


En el mundo de hoy ha vuelto a renacer la 髉era como un espect醕ulo social de gran valor.

 


En el mundo de hoy ha vuelto a renacer la ópera como un espectáculo social de gran valor. Viendo los medios de comunicación en importantes ciudades de Colombia, se presentan eventos de ese género musical, tanto en vivo como por la televisión, lo que nos hace buscar  viejos documentos de nuestra historia como cuando el general Santander fue expulsado de Colombia por Simón Bolívar. Santander se encontraba en París el 16 de febrero de 1830 y pidió urgentemente que le llevaran un coche al hotel en donde se hospedaba para poder ir a ver la ópera Guillermo Tell de Rossini, en donde actuaría la famosísima María Tagliani. Dos días después, Santander fue a ver ‘El Barbero de Sevilla’ y en su propio diario anotó que le había encantado la interpretación de la Malibrán, cantante muy famosa quien pocos años después, al salir de un teatro luego de cantar, se montó en un caballo para regresar a su hotel pero se cayó y murió poco después por sus heridas.


Santander en sus diarios anotó sobre las muchas óperas que pudo ver en las distintas ciudades europeas que visitó durante su gira por el viejo continente.


Lo que nos interesa recordar es que la ópera era un evento social importantísimo, el que por casualidad está reviviendo en el actual mundo en donde gracias a la televisión y a los inteligentes comentarios de la prensa escrita, toma destacada importancia, cuando curiosamente a mediados del siglo pasado el cine borró a la ópera como evento social. Lamentablemente, en los actuales claustros de enseñanza no se dicta ninguna cátedra que le explique a los jóvenes la importancia  de esa manifestación del arte, al mismo tiempo que los televisores y los llamados dvd nos presentan maravillosos espectáculos que podemos disfrutar desde nuestras casas.


Volviendo a viejas historias relacionadas con la ópera y estudiando el libro de Eladio Gónima sobre la historia del teatro en Medellín, se cita que por allá en el año de 1890 llegó a la capital antioqueña una compañía de ópera que se llamaba ‘Zenardo y Lombardi’ que presentó ‘El Barbero de Sevilla’. La pequeña orquesta que traía tenía como primer violín a Rafael D’Alemán, origen de una distinguida familia colombiana.


Es muy curioso ese renacer de la ópera al mismo tiempo que ningún medio de educación enseña en los colegios cómo apreciar esa forma de arte mientras unos medios de comunicación exageran sobre las noticias de la violencia, la guerrilla y el narcotráfico.


Finalmente, quiero narrar una simpática historia de un señor de Medellín quien se encontraba de viaje en Alemania por allá en el año de 1860. Unos compañeros del  viajero le dijeron que lo querían invitar para que fueran a un teatro a ver una ópera de Wagner, a lo que el señor les contestó: Prefiero ir a la dentistería.