Columnistas

Las cometas de Jericó
29 de Agosto de 2012


Cuando se asciende del rio Cauca hacia Jericó, en el suroeste antioqueño, los viajeros suelen decir que se trata de un viaje hacia el cielo, tanto por lo empinado del trayecto, la belleza de los paisajes y sin duda porque al final está la recompensa

Manuel Manrique Castro


Cuando se asciende del rio Cauca hacia Jericó, en el suroeste antioqueño, los viajeros suelen decir que se trata de un viaje hacia el cielo, tanto por lo empinado del trayecto, la belleza de los paisajes y sin duda porque al final está la recompensa de un pueblo amable, colorido y de larga tradición histórica. Aquello de la Atenas del suroeste no es sólo cosa del anecdotario sino resultado de lo hecho por los jericoanos a lo largo de su ya larga historia.


En días pasados, como sucede en cada agosto desde hace 33 años, volvió el Festival de la Cometa a Jericó y en el tradicional desfile apareció una, circular, sencilla, de tamaño mediano,  combinando blancos y azules e  identificando al Centro de Desarrollo Infantil que por primera vez,  aparecía entre las demás.  Y lo hacía porque el Centro empezó a operar sólo en noviembre del año pasado poniendo en marcha la estrategia “De Cero a Siempre”, destinada a dar vida a la política para la primera infancia en la que el país está tan empeñado y –en concreto- a estimular el desarrollo de las potencialidades de niños y niñas a lo largo de sus primeros años de vida.


Afortunadamente ya sabemos, porque nos lo dice el desarrollo científico disponible,  que esos años son decisivos y no se pueden simplemente dejar pasar, como ocurrió por mucho tiempo, porque a lo largo de ellos se  construyen los pilares sólidos del desarrollo emocional y cognitivo de todo ser humano.  


El CID funciona en una antigua y  amplia instalación ubicada al pie de la imponente iglesia de la Inmaculada, está a cargo de la conocida organización privada PAN, como resultado de un convenio con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar,  y  cobró nueva vida gracias a la combinación de colores que le dio un pintor jericoano, de esos que hacen maravillas con los balcones.


Los 108 niños del Centro tienen una jornada de ocho horas, reciben tres raciones alimenticias diarias así como la atención y cuidado necesarios establecidos por  las orientaciones nacionales que se aplican según las circunstancias de cada lugar. La gran mayoría llegó de hogares comunitarios que ya no existen porque las ocho encargadas están ahora incorporadas a la planta del CID donde han encontrado un nuevo horizonte de posibilidades. El equipo profesional a cargo del Centro acompaña a los niños y mantiene estrecha relación con los padres que no esconden su entusiasmo para referirse a lo bien que les hace vivir esta nueva experiencia,  tanto a ellos como a sus hijos. Si se presenta una situación de maltrato que necesita atención, la Comisaria de Familia interviene rápidamente.


Dicho de otra forma, este es el programa Buen Comienzo de Medellín desarrollado en Jericó,  cuya ampliación está prevista para todos los municipios del departamento,  descontando que se cuenta con la voluntad política de las autoridades departamentales, el ICBF y, desde luego, los alcaldes de quienes dependen tantos asuntos en el ámbito municipal.


La experiencia de Jericó y seguramente de otros municipios que ya recorren estos caminos,  es también un excelente punto de referencia para darle vida, en este terreno, a la Alianza Medellín Antioquia que aquí tiene tierra fértil donde seguir sembrando.
David Alonso Toro, alcalde de Jericó, sabe muy bien lo que está sucediendo, es un entusiasta de la política de primera infancia  -porque conoce las capacidades que encierra- y hace lo que está a su alcance para poner el hombro donde se necesita.


Resulta que en experiencias sencillas pero llenas de profunda riqueza  como la de Jericó, cobra vida aquello que está previsto en el primer artículo de  la Ley de infancia y que parecía tan distante cuando se aspiraba a que los niños  “crezcan en el seno de la familia y la comunidad, en un ambiente de felicidad, amor y comprensión”.