Columnistas

Reflexiones sobre las dobles calzadas
Autor: Jos Hilario Lpez A.
29 de Agosto de 2012


Ahora que el Gobierno Nacional anuncia inversiones en infraestructura para el 2013 por 40 billones de pesos, que en gran parte corresponden a las Autopistas para la Prosperidad en el Departamento de Antioquia, se deben analizar algunos aspectos

Ahora que el Gobierno Nacional anuncia inversiones en infraestructura para el 2013 por 40 billones de pesos, que en gran parte corresponden a las Autopistas para la Prosperidad en el Departamento de Antioquia, se deben analizar algunos aspectos relativos a la ingeniería de las futuras obras.


Para empezar, las dobles calzadas en terrenos de montaña, como lo serán gran parte de los proyectos viales que comunicarán las zonas de mayor potencial agropecuario – donde reside nuestra mayor fortaleza competitiva en los mercados internacionales – con los puertos, son una novedad en nuestro medio. 


Hasta ahora las dobles calzadas casi siempre se están concibiendo como una simple ampliación de la vía existente. Esto significa seguir interviniendo la ladera con grandes cortes en terrenos inestables, a lo cual se agrega que esta práctica conserva los pobres alineamientos y especificaciones de la vía antigua.


La estabilización de los taludes generados por estos cortes requiere tratamientos extremadamente costosos, con el agravante del cierre de la vía obligado por los derrumbes provocados con las excavaciones, con las consecuentes pérdidas para las economías regional y nacional.


La erosión es proceso natural de la corteza terrestre en el  cual  los deslizamientos y avalanchas  son  los que más  interesan a la ingeniería de vías. La identificación de las áreas críticas donde se presentan o pueden  llegar a presentarse estos eventos es responsabilidad del reconocimiento geológico, que siempre debe anteceder a los diseños.


El Principio del Uniformitarianismo, formulado en el s. XVIII por el científico escocés James Hutton, uno de los padres de la geología como ciencia, establece que cuando se dan similares condiciones geológicas, geomorfológicas, hidrológicas, hidrogeológicas, geotécnicas…, que en el pasado generaron deslizamientos y avalanchas, necesariamente se repetirán los mismos eventos.  Bajo esta tesis y nuestra experiencia, plantearemos algunos temas de análisis:


- Es necesario revisar el modelo bajo el cual se están concibiendo las dobles calzadas.  Para este propósito existen antecedentes en el sector hidroeléctrico, donde los estudios geológicos y geotécnicos constituían la base de la planeación y diseño de los proyectos.


- Se requiere que todo proyecto vial disponga de una evaluación de riesgos por eventos geológicos e hidrológicos. 


- Se debe exigir a  la interventoría un informe de construcción de la obra, que sirva como experiencia para futuros proyectos en entornos similares.


- En algunos casos, cuando las proyecciones de tráfico no justifiquen una doble calzada, se debe optar por la alternativa de un tercer carril, con provisiones para futuras ampliaciones. 


- Los túneles, viaductos y pares viales son la mejor alternativa para las dobles calzadas en terrenos montañosos. Aunque estas soluciones significan mayor inversión inicial y estudios, a la larga redundarán en economías para el país.