Columnistas

La lección de Montaigne
Autor: Hernán Cárdenas Lince
25 de Agosto de 2012


Por allá entre los años de 1572 y 1588, en Francia, el gran pensador e intelectual Michel de Montaigne profundizó en las maravillosas ideas y principios sobre la educación

Por allá entre los años de 1572 y 1588, en Francia, el gran pensador e intelectual Michel de Montaigne profundizó en las maravillosas ideas y principios sobre la educación llegando a concluir que los maestros de la época usaban un sistema pedagógico estéril e improductivo y que lo que se debería proponer era una educación libre, basada en experiencias, que hiciera que el estudiante aprendiera a ‘averiguar’ sin tener que memorizar conocimientos y viejos saberes.


Pensando en lo expuesto anteriormente pareciera que Montaigne escribía pensando en la actual Colombia, país en el que sus dirigentes deberían estudiar profundamente los errores y carencias de la actual educación, la que en realidad está ocasionando trágicas situaciones de violencia y pobreza, además de profundizar las desigualdades sociales.


En nuestra patria, por allá en 1871, uno de cada 40 colombianos era estudiante, cuando en la actualidad uno de cada 4 asiste a una institución educativa. Si bien la cantidad de estudiantes ha crecido notablemente, la calidad de su educación demuestra falencias básicas, ya que la pobreza, la delincuencia y el narcotráfico son realidades que nos llevan al caos.


Repasando los estudios de Montaigne se llega a la conclusión de que la educación, la enseñanza y el aprendizaje son el verdadero modelo de la experiencia humana. También tenemos que concluir inteligentemente que el término pedagogía nos lleva al sitio correcto donde se conoce el saber y el pensar como algo maravilloso similar a las bibliotecas que hoy con esos inventos tecnológicos como el Internet, los computadores y la telefonía celular sí pueden crear situaciones educativas y de investigación que pueden llevar a toda la población a los progresos de la sabiduría, algo que curiosamente conlleva a la ‘felicidad’.


No hay nada que el ser humano esté diseñando para que en Colombia nos lleve a acabar con la violencia y la pobreza, lo que necesitaría que quienes hoy comandan la educación estudien los viejos principios que en su tiempo expuso Montaigne.


Finalmente, reconozco que es muy difícil educar a los educadores pero en Colombia el más grave problema es educar a los políticos, a los delincuentes comunes y a los guerrilleros narcotraficantes.