Editorial

Fuerza militar contra las ‘bacrim’
24 de Agosto de 2012


Instamos a los colombianos a respaldar la iniciativa y a seguir los debates con atención, pues lo que allí está en juego es la única y genuina posibilidad de consolidar la victoria sobre todos los enemigos de la paz, la democracia y el progreso

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Nunca entendimos por qué al Ejército, a la Armada Nacional y a la Fuerza Aérea se les tiene vedado intervenir en la lucha contra las bandas criminales y se deja únicamente a cargo de la Policía Nacional la tremenda responsabilidad de combatir y desarticular a las que son verdaderos ejércitos irregulares, que según cálculos oficiales pueden estar sumando 8.000 hombres en armas, que actúan bajo mandos responsables, visten prendas de uso privativo de las Fuerzas Militares y se dan el lujo de controlar territorios donde florecen sus negocios de narcotráfico y afines.


En el fondo, esa absurda diferenciación, que debilita tremendamente la capacidad del Estado para combatirlas, se sustenta en la vieja falacia de que las ‘bacrim’ son estructuras de delincuencia común, sin móviles políticos, y en cambio las Farc y el Eln serían organizaciones en rebelión contra el sistema establecido. La realidad es otra y las pruebas están al canto. Unas y otras se financian con el narcotráfico, la minería ilegal, la extorsión y un sinfín de negocios ilícitos; unas y otras meten su mano criminal en los procesos electorales y penetran y corrompen los poderes locales en busca de sacar partido también de los presupuestos públicos; unas y otras usan el terror para atemorizar a las poblaciones bajo su influencia y vuelan torres de energía y oleoductos con la pretensión de desviar la atención de la Fuerza Pública y evitar que esta cope sus cultivos, laboratorios, rutas de narcotráfico y tráfico de armas y explosivos. Y, como si fuera poco, se parecen tanto que no tienen problema en hacer toda clase de pactos de colaboración, porque su criminal experiencia les ha demostrado que carece de sentido “darse bala”, cuando el negocio es tan lucrativo que da de sobra para llenar las arcas de todos.


Esas alianzas están ampliamente documentadas por las autoridades. En marzo de 2011, en un debate de control político en el Congreso, el entonces ministro de Defensa, Rodrigo Rivera, reconoció que la ‘bacrimización de las Farc’ era “una expresión afortunada que correspondía a la realidad”. Allí reveló el contenido de correos electrónicos, extraídos de los computadores del ‘Mono Jojoy’, muerto seis meses antes en la operación ‘Sodoma’, en los cuales quedaba demostrada la existencia de un macabro pacto entre las Farc y alias ‘Comba’, jefe de ‘Los rastrojos’, según el cual este se comprometía, entre otras cosas, a “desarrollar la guerra contra el Gobierno”, a “pasarles inteligencia”, a “ajusticiar desertores” y a poner al servicio de la guerrilla “toda la gente sobre la que él tiene influencia para definiciones políticas”, léase elecciones.


En la última edición de la revista de la Policía Nacional, se documenta que los ‘Urabeños’ y los ‘Rastrojos’ tienen alianzas criminales con las Farc y el Eln en el Urabá antioqueño, Guaviare y Norte de Santander. Hace un año, el entonces director de la Policía, general Óscar Naranjo, afirmaba: “Derrotar estas alianzas es la más alta prioridad del Estado”.


Pero como “no hay mal que dure cien años...”, tenemos que recibir -con la esperanza de que por fin se va a enmendar un grave error de la política de seguridad- el proyecto de Ley que acaba de radicar en el Senado el presidente del Partido de la U, Juan Lozano, con el aval del Gobierno, para eliminar la restricción y entregar herramientas jurídicas a las Fuerzas Militares a fin de que puedan emplear toda su capacidad ofensiva en el combate a las bandas criminales, simultáneamente con su batalla contra el cartel de las Farc.


El proyecto, tan importante como breve -pues solo tiene seis artículos- establece de entrada que se entenderá por grupos criminales “aquel conjunto de personas armadas y organizadas al margen de la ley que, bajo la dirección de un mando responsable, realiza operaciones ilegales repetidas sobre una parte del territorio nacional”. Consecuentemente, “se habilita a las Fuerzas Militares para que (...) usen todo su accionar en el enfrentamiento de uno de los mayores flagelos generadores de violencia que azotan a la Nación”. Instamos a los colombianos a respaldar la iniciativa y a seguir los debates con atención, pues lo que allí está en juego es la única y genuina posibilidad de consolidar la victoria sobre todos los enemigos de la paz, la democracia y el progreso del país.




Comentarios
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Juan
2012/09/03 08:11:59 am
La lucha contra las bandas de delincuencia común y organizada, en este caso las BACRIM, es un tema netamente policial; no es militarizando como se consigue golpear las Bandas Criminales; es con Inteligencia, Policía Judicial, y personal policial. Ningún país sensato utiliza sus Ejércitos para la lucha contra la delincuencia. Recuerden que hay normas internacionales que aconsejan no utilizar la Fuerza Militar en temas de Orden Publico Interno.
jose
2012/08/24 11:06:30 am
Acompañamos al periodico el Mundo en tan importante tarea, hacer una realidad el anhelo de paz, esa es la orientacion precisa para lograr el triumfo del Estado sobre el narcotrafico y el terrorismo, felictaciones por tan impactante editorial, el periodico El Mundo merece un claro reconocimiento, por su valioso desempeño en busca de la paz.