Columnistas

Antioquia, nuevo ordenamiento territorial
Autor: Evelio Ramírez Martínez
24 de Agosto de 2012


En la edición del domingo anterior, EL MUNDO publica un artículo en el cual se muestra la pobreza que aqueja a la mayoría de la población rural de Antioquia.

En la edición del domingo anterior, EL MUNDO publica un artículo en el cual se muestra la pobreza que aqueja a la mayoría de la población rural de Antioquia. De acuerdo a dicho informe, un 75% de la población campesina antioqueña se encuentra en condiciones de extrema pobreza. Pero hay algo que también pude inferirse, al analizar las cifras que acompañan el mapa ilustrativo, y es como la pobreza extrema aumenta acentuadamente a medida que los municipios se alejan del centro, Medellín, y de su entorno, es decir, el denominado Valle de Aburrá.


La condición anterior nos hace recordar uno de los primeros modelos de ordenamiento territorial que surgiera de los estudios de la organización del espacio, y el mismo es el que se conoce como modelo Thünen, nombre de su creador, un ingeniero alemán. Dicho modelo, que teóricamente utiliza una ciudad aislada como único mercado, permite concluir que, lógicamente, a medida que los sitios se alejan más de dicho centro de mercadeo, sus productos pierden capacidad de competir en el mismo, dado el alto costo que representa el transporte de los mismos hasta este lugar. En Antioquia, pareciera que esta situación se cumple estrictamente ahora; pues según el mapa que acompaña al artículo de la referencia, la zona con menor porcentaje de población pobre es el que integran, Medellín, los municipios del Valle de Aburrá y algunos del oriente cercano. Al contrario, son los más pobres, los más alejados de la ciudad, aquéllos ubicados sobre la orilla del Magdalena y del  Bajo Cauca, lo mismo que los situados en el Urabá antioqueño, donde con excepción de los municipios de Apartadó, Carepa, Chigorodó y Arboletes, los restantes se ubican en el rango de aquéllos donde prima el mayor nivel de pobreza, por no decir de miseria.


Todo lo antes expresado nos permite afirmar que tanto Colombia como Antioquia, requieren con urgencia se adopte un nuevo modelo de organización territorial. El desequilibrio espacial en el país es de tal índole, que el producto conjunto de 27 de los Departamentos existentes en el mismo solo representa un 35% de la economía, mientras cinco departamentos a saber: Antioquia, Valle, Santander, Cundinamarca y Atlántico, generan 39.6% del producto total y, en cambio Bogotá   sola, logra una participación del 25.8% de esa misma renta.


Esta situación nos obliga a pensar siempre en el  famoso texto escrito en Francia  con el título de “París y el desierto francés”, el mismo que revolucionara el mundo académico en lo atinente al estudio del desarrollo espacial y cuyas teorías aplicadas al manejo de la economía francesa, dieran a la misma un especial vigor. 


En el caso de Antioquia hay que anotar que desde el año 1990, en la administración de Helena Herrán de Montoya, se elaboró un magnífico Plan de Desarrollo Espacial para el Departamento, el que fuera dividido en 9 regiones a saber: 1ª) Área Metropolitana, Valle del Aburrá con polo, lógicamente, Medellín; 2ª) Bajo Caca, polo Caucasia; 3ª) Magdalena Medio, polo Puerto Berrío; 4ª),  Nordeste, polos Segovia y Amalfi;  5ª) Norte, polo Yarumal; 6ª) Occidente, polos  Santafé de Antioquia y Frontino; 7ª) Oriente, polo Rionegro; 8ª) Suroeste, polos Bolívar, Andes y Amagá; 9ª) Urabá, polos Apartadó y Turbo.


El documento, elaborado entonces por el Gobierno departamental, se construyó sobre bases estadísticas sólidas, y su conclusión fue la división del departamento en las nueve regiones geográficas antes establecidas. Sin embargo, pareciera que en el transcurrir del tiempo, los cambios de criterio de diferentes gobiernos que  sucedieran al de la doctora Herrán, echaran en saco roto los cánones allí establecidos, y el resultado es que hasta hoy en Antioquia no rige plan adecuado de ordenamiento territorial alguno, y por eso, el avance desequilibrado que muestran las diversas regiones que conforman el departamento, tal como lo registra el documento publicado en este diario.


Conclusión: Necesitamos ordenamiento espacial, si pretendemos lograr un mayor nivel de progreso y equidad.