Fútbol en el Mundo

El primer partido de la final de la Supercopa fue para los "azulgrana"
23 de Agosto de 2012


Con una ventaja mínima, el Barcelona llegará al Santiago Bernaveu el próximo miércoles para jugar el partido decisivo de esta final.


El Barcelona se impuso3-2 al Real Madrid en el partido de ida de la Supercopa de España, un choque dominado por el cuadro azulgrana pero de marcados altibajos en el resultado, con anotaciones para todos los gustos.


Tras una primera parte sin goles, el Madrid cobró ventaja a los 55 minutos con Cristiano Ronaldo, pero apenas un minuto después Pedro Rodríguez niveló por el cuadro local y goles sucesivos del argentino Lionel Messi y Xavi Hernández colocaron al Barcelona arriba por 3-1. A falta de cinco minutos para el final, el también argentino Angel Di María, quien ingresó de suplente, recortó por el Madrid para dejar abierto el título de cara al cotejo de vuelta, el próximo miércoles en el Santiago Bernabéu.


El técnico del Barcelona, Tito Vilanova se enfrentaba por primera vez en el banquillo a José Mourinho en calidad de primer entrenador tras relevar en el cargo al retirado Pep Guardiola. Y ambos se saludaron con normalidad previo al choque, queriendo enterrar la mala imagen de la pasada Supercopa, cuando protagonizaron un feo altercado en los descuentos para cerrar un partido con ocho tarjetas amarillas y tres expulsados.


Vilanova planteó el partido con el mismo dibujo que frente a la Real, pero dando entrada al brasileño Adriano por el nuevo fichaje, Jordi Alba, en el lateral izquierdo, y al chileno Alexis Sánchez en sustitución del canterano Cristián Tello.


Conocida de antemano la baja del central Pepe, que dejó su sitio a Raúl Albiol, Mourinho añadió otras dos novedades al once que empató en el estreno liguero contra el Valencia: Sami Khedira por Lass Diarra en el eje del mediocampo y Karim Benzema por el argentino Gonzalo Higuaín en punta de ataque.


El portugués había asegurado en la previa que no le importaba perder la Supercopa si ello le suponía ganar la liga, y su equipo adoptó una actitud precavida desde el silbato inicial, dejando a un lado las urgencias de la campaña anterior, cuando afrontó la Supercopa con ánimos de romper el dominio barcelonista.