Columnistas

El hombre en busca de sentido
24 de Agosto de 2012


Viktor Frankl, famoso neurólogo y psiquiatra vienés con 29 doctorados honoris causa, fue autor de 32 libros, entre ellos el más conocido es “El hombre en busca de sentido”

Jaime Greiffenstein Ospina


Viktor Frankl, famoso neurólogo y psiquiatra vienés con 29 doctorados honoris causa, fue autor de 32 libros, entre ellos el más conocido es “El hombre en busca de sentido”, en el que explica la experiencia que lo llevó al descubrimiento de la logoterapia, modalidad de la psicología que se basa en la voluntad de sentido como motivación primaria. Con su experiencia al estar tres años en cuatro campos de  concentración por su condición de judío, describió la vida de un prisionero desde la perspectiva de un psiquiatra y muestra que incluso en las condiciones de más extrema deshumanización y sufrimiento, el hombre puede encontrar una razón para vivir, basada en su dimensión espiritual.


Ese libro ha servido a infinidad de personas para encontrar orientación positiva de la existencia y encontrarse a sí mismos. Cuando un paciente le preguntó a Frankl: ”¿Cuál es el sentido de mi vida?”, esta fue la respuesta:


“Dudo que haya ningún médico que pueda contestar a esa pregunta en términos generales, ya que el sentido de la vida difiere de un hombre a otro, de una hora a otra. Así pues, lo que importa no es el sentido de la vida en términos generales, sino el significado concreto de la vida de cada individuo en un momento dado. No deberíamos buscar un sentido abstracto a la vida, pues cada uno tiene en ella su propia misión; cada uno debe llevar a cabo un cometido completo: Por tanto, ni puede ser reemplazado en la función, ni su vida puede repetirse; su tarea es única, como su oportunidad para instrumentarla. Toda situación vital representa un reto para el hombre”.


Como judío, Frankl era buen conocedor de la Biblia. Decía que en los Diez Mandamientos se encuentran los valores para combatir el vacío existencial y prevenía sobre las consecuencias del alejamiento de Dios: “Cuando la gente vuelve la espalda a Dios, se llega al desprecio de la vida.”