Columnistas

Ante la incertidumbre
23 de Agosto de 2012


El hombre actual vive en la certidumbre de la incertidumbre. Necesita descubrir el camino que le muestra S. Juan de la Cruz: “Ya por aquí no hay camino porque para el justo no hay ley, él para sí sé es ley”.

Lina Maria Espinal Mejia


El hombre actual vive en la certidumbre de la incertidumbre. Necesita descubrir el camino que le muestra S. Juan de la Cruz: “Ya por aquí no hay camino porque para el justo no hay ley, él para sí sé es ley”.  ¿Qué camino? El de la interioridad, que lo  lleva a cambiar el sentido de su vida, en que el gozo de la libertad  honra lo existente.


“Ama y haz lo que quieras”, escribió San Agustín. El que ama es místico, y haz lo que quieras, la consecuencia, el comportamiento, la ética. Ama y haz son imperativos. Si amas, acertarás en lo que haces. 


Para el místico, el amor es el fundamento de todo.  El amor suprime los apegos, la codicia, que hacen imposible la ética propiamente humana. El comportamiento del místico se inspira en el amor, que en último caso es Dios, pues Dios es amor.


El místico llega a la verdadera comprensión del hombre en su núcleo constitutivo como persona, pues actúa con libertad y responsabilidad. El hombre libre vive en Dios y es responsable de sus actos. La sabiduría mística crea hombres libres y responsables en un mundo que parece sordo, mudo y cerrado sobre sí mismo.


El Centro de Fe y Culturas se pregunta una y otra vez: ¿qué le pasa al ser humano cuyo comportamiento no corresponde a su dignidad? Y ve claro que sólo Dios puede darle su verdadera dimensión. El dinero no puede ser el punto de referencia de la estatura humana.  El hombre no vale por lo que tiene, sino por lo que es.


* Miembro del Centro de Fe y Culturas