Columnistas

Paul Ryan, el candidato a la Vicepresidencia
Autor: Rafael Bravo
18 de Agosto de 2012


Mitt Romney ha escogido como compañero de fórmula al congresista por Wisconsin Paul Ryan, con lo cual se confirma el giro del candidato republicano a la extrema derecha y la mejor forma de atraer los votos

Mitt Romney ha escogido como compañero de fórmula al congresista por Wisconsin Paul Ryan, con lo cual se confirma el giro del candidato republicano a la extrema derecha y la mejor forma de atraer los votos de aquellos que en su momento se mostraron escépticos de sus posiciones poco conservadoras, los constantes cambios ideológicos y su trayectoria moderada cuando ejerció como gobernador del estado de Massachusetts.


Ryan, con tan solo 42 años, le imprime a la campaña un nuevo ritmo y energía propios de una personalidad arrolladora, de una rígida disciplina y una rigurosidad académica heredada de su mentor político el ex congresista y también aspirante a la vicepresidencia en las elecciones de1996, Jack Kemp. Contrario a este último, Ryan es cercano a las elites y los grandes intereses que dominan a Washington, siendo su principal bandera política un presupuesto definido por enormes recortes de impuestos que benefician a los más ricos, a través de recortes masivos que reducen el tamaño del aparato estatal.


Romney, siendo mormón, crea muchas dudas entre un electorado evangélico que podría resolverse con Ryan, que es un ferviente católico, un grupo religioso que anda en guerra con el presidente por el tema del mandato que obliga a cubrir el suministro de anticonceptivos en los planes de salud de las organizaciones y hospitales regidos por comunidades católicas. Algunos sectores de la iglesia sin embargo, se han mostrado muy críticos por el desmonte de programas que benefician a la clase media y a los pobres.


La dupla Romney-Ryan es la manifestación perfecta de la ideología republicana caracterizada por la mínima o nula regulación, los bajos impuestos y la no intervención del estado en los asuntos privados. El presupuesto aprobado en la Cámara de Representantes el año anterior que tuvo como autor intelectual al ahora postulado a la vicepresidencia, no contempla aumento alguno en los impuestos de modo que se alcance el equilibrio fiscal. Por el contrario, le agrega a la deuda cerca de 6 billones de dólares en un lapso de 10 años y solo logra borrar el faltante hacia el 2030.


Por otro lado, el plan Ryan busca sopesar los recortes de impuestos mediante reducciones en los beneficios en el Medicaid (el programa de ayuda en salud a los pobres), los cupones o estampillas para la compra de comida y la asistencia a los estudiantes de menores ingresos. 
En cuanto al programa Medicare, que le presta auxilio en salud a los ancianos, Ryan propone transformar el esquema a una especie de “vales” redimidos en el mercado privado de salud y que tendrían una suma fija anual que con el tiempo se verían afectados por la inflación. Es un hecho que el mayor número de retirados comienza a hacer estragos en el presupuesto federal, pero también que bajando impuestos se incrementa el déficit.


La campaña entra en una fase definitiva en la que los electores están enfrentados a dos visiones de gobierno totalmente opuestas. Veremos si se deciden por unos niveles tributarios más equitativos, un mayor papel del estado en su función de regulador de la economía, el soporte de los pobres y las minorías, o si optan para que sea el libre mercado el que determine la marcha de la economía, con impuestos bajos a los creadores de riqueza llevando a una economía más vibrante que al final ayudaría a los menos afortunados.