Columnistas

Educación versus negocio
Autor: Hernán Cárdenas Lince
18 de Agosto de 2012


Todos los graves problemas que hoy sufre Colombia son la consecuencia de la carencia de una educación adecuada y que sea absolutamente para todas las personas que vivimos en este país.

Todos los graves problemas que hoy sufre Colombia son la consecuencia de la carencia de una educación adecuada y que sea absolutamente para todas las personas que vivimos en este país. Pero detrás de los problemas de nuestra educación hay un factor que nadie quiere estudiar seriamente. Se trata de que en el mundo de hoy el camino correcto para educar a toda una población transita por la televisión, medio de comunicación que resulta manejado por unos pocos que sí obtienen enormes beneficios económicos. Sin cumplir con objetivos educativos ya que la ‘violencia’ es la característica que más produce sintonía.


Al respecto de este tema, el profesor James T. Hamilton de la universidad de Princeton escribió un magnífico libro en el que analiza en la forma más científica y precisa cómo en los canales de televisión la violencia determina la sintonía que se logra, lo que hace a su vez que la televisión se convierta en el único camino para que una persona llegue a la presidencia de un país, esfuerzo que hace unas décadas no requería ningún presupuesto económico. Al mismo tiempo la televisión, que ocupa cerca de dos horas diarias de la vida de cada persona, podría ser el elemento educativo y de guía ético para cada ser humano pero en realidad es un negocio que se logra con alta sintonía si se transmite violencia.


El libro de Hamilton parece haber sido escrito para que los colombianos busquemos que la televisión cumpla un papel básico en lo educativo. Estudiando la obra de este profesor uno sueña con que en Colombia el Ministerio de la Educación tome el control de la televisión, la que con ayuda de Internet y de la telefonía celular podría orientar a todos los nacionales a vivir en una forma correcta y sin violencia, y hasta se podría preparar un proceso educativo de altos niveles y doctorados.


Es posible que la televisión tenga un alto poder educativo sin dejar de ser entretenida, al mismo tiempo que podría informar adecuadamente pero serían los personajes más brillantes de toda Colombia, que sean capaces de entretener educando y de educar entreteniendo. Lo que hoy produce la alta sintonía de la televisión es la triste y espantosa violencia aunque sí obtienen dinero unos pocos.