Nacional

Liberadas las dos mujeres que estaban en manos del ELN
14 de Agosto de 2012


Aunque inicialmente se dijo que la liberación se produjo en una zona rural de Saravena, más tarde se aclaró que fue en Fortul, una región cercana.


AP


Dos mujeres que estaban desde julio en poder de la guerrilla Ejército de Liberación Nacional (ELN) fueron liberadas y entregadas ayer a una comisión del Comité Internacional de la Cruz Roja, informó esa organización.


La periodista Élida Parra, de 33 años, y la ingeniera ambiental Gina Uribe, de 32, fueron entregadas ayer al Comité, indicó en diálogo telefónico María Cristina Rivera, vocera de la Cruz Roja Internacional.


Las dos mujeres, que estaban en buen estado de salud, fueron secuestradas en sus respectivas casas en la localidad de Saravena, en el departamento de Arauca el pasado 25 de julio por hombres en traje civil y que se las llevaron en autos, según dijeron testigos a la policía.


"Ningún ser humano debe ser sometido a estas condiciones. Fueron 20 días muy, muy duros, esto no tiene explicación. Yo no me imagino a la gente que lleva mucho más tiempo secuestrada. Hay momentos de desesperación que queríamos salir corriendo, nos sentíamos impotentes", dijo Parra en breve diálogo telefónico desde su casa en Saravena tras ser liberada. Dijo que los rebeldes nunca le explicaron claramente la causa de su retención, excepto que era porque trabajaban para una empresa que construye un oleoducto en aquella región.


El trato por parte de los rebeldes "no fue malo, nos trataron bien...pero lo terrible es cuando a uno le vendan los ojos, o le tapan los ojos, lo hacen caminar. Sí, eso es terrible, uno se siente impotente, se siente que en ese momento ya no más, no más", añadió Parra entre sollozos. "A nosotros nos estuvieron moviendo constantemente" de un lugar a otro, dijo.


Más temprano, el Comité dijo en un comunicado que "las dos contratistas del Oleoducto Bicentenario de Colombia, Élida Parra Alfonso y Gina Paola Uribe Villamizar, que estaban en poder del ELN desde el pasado 25 de julio, fueron entregadas por miembros del Frente de Guerra Oriental de este grupo armado a una comisión humanitaria conformada por delegados del Comité Internacional de la Cruz Roja (Cicr) y por representantes de la Iglesia Católica".


Parra trabaja como enlace de la comunidad con el proyecto Oleoducto Bicentenario y Uribe era una de las ingenieras de la construcción de la tubería desde la zona del departamento de Arauca, en la frontera con Venezuela, hasta el puerto de Coveñas.


La entrega de las dos mujeres fue a tres delegados de la Cruz Roja Internacional, incluyendo a una enfermera, a tres miembros de la iglesia colombiana y dos miembros de la Defensoría del Pueblo, aseguró en diálogo telefónico Emiro Goyeneche, director de la emisora radial Sarare FM Stereo, en Saravena, donde también labora la reportera Parra con un programa sabatino sobre los derechos de los niños y fue durante siete años periodista del noticiero.


"Tuve la oportunidad de verlas a las dos y hablé con Gina y con Élida. Usted puede imaginar la felicidad tan inmensa que tienen estas dos mujeres después de ese calvario en que han vivido", agregó Goyeneche, quien dijo que también fue parte de la comisión que recibió a las dos liberadas. "Nos abrazamos...yo fui con la comisión" que recibió del ELN a las dos mujeres, añadió.


Hasta ahora la guerrilla no ha comentado la retención ni las razones para llevarse a las dos mujeres.


El proyecto Oleoducto Bicentenario, que desarrolla la petrolera estatal Ecopetrol junto con seis accionistas privados, entre ellos la canadiense Pacific Rubiales Energy, no ha comentado el caso. Ecopetrol tiene la mayoría accionaria del proyecto con 55% de las acciones, mientras Pacific cuenta con 32,8% y el resto se reparte en otras cinco firmas.


El Bicentenario aspira convertirse en el mayor oleoducto del país con una longitud de 960 kilómetros y una capacidad de 450.000 barriles diarios, en un proyecto de al menos 4.000 millones de dólares, según datos de Ecopetrol.


La guerrilla del ELN, surgida en los años 60, es la segunda fuerza insurgente del país con unos 3.000 miembros y después de las Farc, con entre 8.000 a 9.000 miembros. Ambas agrupaciones han atentado contra la industria energética y su personal porque dicen oponerse a la explotación de los recursos naturales del país, aunque las autoridades alegan que es más una forma de buscar financiamiento a través de la extorsión.