Columnistas

Ni tan intocables
Autor: Jaime A. Fajardo Landaeta
14 de Agosto de 2012


Para bien de la seguridad de Medellín y el Área Metropolitana, la captura de alias ‘Sebastián’ y de su lugarteniente alias ‘Freddy Colas’ demuestra, entre otras cosas: i) que los jefes del crimen organizado no son intocables

Para bien de la seguridad de Medellín y el Área Metropolitana, la captura de alias ‘Sebastián’ y de su lugarteniente alias ‘Freddy Colas’ demuestra, entre otras cosas: i) que los jefes del crimen organizado no son intocables: caen en manos de las autoridades cuando éstas cuentan con el apoyo de la comunidad; ii) que dichas autoridades disponen de un sistema de inteligencia y operatividad a la altura del desafío del narco y sus nuevas expresiones; iii) que no todos los cabecillas están por fuera del país; iv) que si bien Sebastián hace parte de una cadena de jefes del narcotráfico, no se puede minimizar su captura ni el previsible reacomodo de sus estructuras, y v) que no tienen razón, ciertos opinadores, que pretenden minimizar el impacto de las capturas y el papel que viene cumpliendo la fuerza pública en ese sentido


Ahora bien, este golpe se da en momentos en que la disputa territorial entre los combos y bandas de la ciudad adquiere una nueva faceta, ligada al ingreso de otro actor de la ilegalidad: “Los Urabeños”.


Pero también queda claro que en la medida en que se desarrollan estrategias mucho más integrales y de cara a la ciudadanía, la balanza se inclina en favor de las autoridades, según los recientes resultados que incluyen  la incautación de abundante material de guerra y sustancias psicoactivas.


Se debe advertir, sin embargo, que es necesario que la fuerza pública haga un mayor esfuerzo y ejerza una mejor supervisión de su papel en las comunas y barrios para consolidar la confianza ciudadana, pues en muchos casos se observa cierto deterioro y alejamiento de la institucionalidad. Ésta debe llenar los vacios que deja la delincuencia, para que el ciclo del conflicto no se repita. Si a la captura de los capos se suma la lucha contra la corrupción, los golpes sistemáticos contra la extorsión, el sicariato, las vacunas y los expendios de drogas, al igual que los robos y atracos, se perfilará un cambio en favor de tales instituciones y una mejoría de la tranquilidad y la satisfacción ciudadana.


Pero se requiere de una mayor integralidad en la respuesta al crimen organizado: incrementar los procesos de convivencia, concretar la resolución de los conflictos sociales, lograr una mayor contención con programas de choque para jóvenes hastiados del conflicto, mejorar las condiciones carcelarias para que dejen de ser escuelas de formación del crimen, mantener una férrea defensa de los derechos humanos, prestar una decidida atención a las víctimas del conflicto y priorizar la resolución de los asuntos cotidianos que aquejan la seguridad ciudadana. Una agenda ambiciosa, pero de urgente concreción.


Nota: La Mejor Feria de las Flores acaba de pasar. Cada año los resultados son superiores. ¡Medellín: Un hogar para la vida!