Columnistas

Cuestión de conciencia
Autor: Anibal Vallejo Rendón
14 de Agosto de 2012


El periódico EL MUNDO informó el 31 de julio de este año sobre la propuesta del partido Verde para limitar la utilización de las especies animales en proyectos de investigación.

El periódico EL MUNDO informó el 31 de julio de este año sobre la propuesta del partido Verde para limitar la utilización de las especies animales en proyectos de investigación. Tema candente que pone ante la opinión pública un asunto que ha sido del interés de filósofos, teóricos y tratadistas quienes discuten  que  no son sujetos de derechos  pero que sí tenemos responsabilidad hacia ellos. Los animales son objeto de la consideración humana, son seres sensibles, con capacidades cognitivas, sociabilidad y posesión de una vida. Por carecer de autonomía no pueden negarse a participar en experimentos y, por tanto, la responsabilidad de no infligir daños innecesarios recae en el ser humano, en el uso de los principios de la beneficencia y de la protección…


Un texto significativo en nuestro medio es el libro “El animal como sujeto experimental, aspectos técnicos y éticos”, publicado por la Universidad de Chile con la coautoría, entre otros, de tres profesionales colombianas donde recogen conceptos fundamentales en lo técnico y en lo ético para el tratamiento del sujeto experimental. Los teóricos piden reducir lo más posible el sufrimiento. El cual se acepta en muchos protocolos aludiendo al mínimo necesario cuando se refieren a no producir “sufrimiento innecesario”. Ningún sufrimiento se debe producir en los modelos experimentales, como llaman a los animales en la investigación. El dilema moral que se plantea en el uso  para ajustarse al imperativo de curar enfermedades humanas, hace que se les trate de manera moralmente equivocada, por lo que es prioritario buscar formas de remplazo. Como también existe el punto de vista abolicionista que considera que cualquier investigación que cause dolor, sufrimiento y angustia sobre animales con capacidades cognitivas es equivocada  por lo que debería acabarse toda investigación en animales para beneficio humano. Uno de los peligros de extrapolar los resultados de experimentos con animales para la salud humana fue lo que ocurrió con la Talidomida entre los años 60 y 70. Fue probada con miles de animales y vendida como sedante para mujeres embarazadas o lactantes con la garantía que no hacía daño a la madre ni al gestante. Lo que no resultó así. Por lo menos 10.000 niños nacieron con deformidades severas. Otro ejemplo es el Clioquinol a causa del cual 30.000 personas quedaron ciegas. Muchas enfermedades estudiadas en animales jamás son desarrolladas por ellos.


Hay que recordar que el animal creado y criado en y para el laboratorio puede ser distinto de su contraparte silvestre. Pero por lo que sea, la vida merece respeto y cuidado, porque los animales padecen dolor, nostalgia, alegría, pena y exhiben características individuales. No se puede permitir que con los llamados sujetos experimentales se puedan ejecutar, en aras de la ciencia, aberrantes crueldades.