Palabra y obra

Felipe Alonso, the job of painter
Felipe Alonso, el oficio de pintor
Autor: Juan Esteban Agudelo Restrepo
11 de Agosto de 2012


El pintor español está radicado en Medellín desde hace un par de meses, a la ciudad ya había venido en ocasiones anteriores.

Foto: Cortesía 

"Medellín desde Torres de la Fuente", óleo sobre tabla, 73 x 110 centímetros, 2012. Felipe Alonso pintó la ciudad desde la vista que tiene en el balcón de su apartamento, ubicado cerca a la Universidad de Antioquia.

Curiosa obra la del español Felipe Alonso. ¿Pintar paisajes y retratos en el siglo XXI? Bastante curioso. 


Curioso porque su hábil técnica no suele ser común, y mucho menos en alguien que solo tiene 26 años. Curioso porque no le tiene miedo a un mercado de arte dominado por otros géneros y estilos artísticos. Curioso porque su pincelada y su forma de descomponer la luz y el color recuerdan, sin ánimo de comparar, la técnica de  grandes maestros de la pintura: Sorolla, Velásquez, Antonio López o Lucian Freud. Curioso porque no se puede afirmar que está repitiendo el estilo que había en el arte antes del siglo XX, porque, a secas, él se dedica a pintar, al más puro oficio de pintor, y eso no envejece. 


Alonso asegura que para él, como pintor figurativo, es imposible despegarse de la realidad: “Un pintor figurativo no puede cortar de raíz con ella, ¿si la tenemos ahí al frente para qué la vamos a despreciar? Yo necesito ver la luz, necesito ver las escenas, captar lo que más me interesa, decidir el encuadre...”, expone.


Aunque, como él mismo explica, “hoy en día la fotografía es una ayuda impresionante, sobre todo para el retrato, porque generalmente los retratados no tienen todo el tiempo del mundo para que tú los pintes”.


Felipe Alonso pinta lo que ve, su cotidianidad. Le gusta salir a la calle a pintar. Y puede estar haciendo una obra durante mucho tiempo. La inicia, la deja quieta, y luego la retoma, la deja quieta de nuevo y la retoma otra vez. Así hasta acabarla.


“Pero una obra no se acaba, una obra se abandona, y la abandono cuando considero que ya le he dado todo lo que podía darle, cuando no soy capaz de resolver un asunto en ella, es ahí cuando la dejo”, explica.


Asegura sentir gran admiración por el antioqueño Francisco Antonio Cano: “Él no está lo suficientemente valorado en Colombia como debería estar. Yo considero que es uno de los mejores pintores latinoamericanos que ha habido, y no lo muestran, cuando deberían estar llevándolo al extranjero, debería ser conocido en muchos sitios”. 


Felipe Alonso habla sobre asuntos clave de su vida y su trabajo artístico.


- ¿Cómo nació en usted la vocación de pintor y cómo desarrolló esa vocación?


“La verdad es que no hay un punto de partida, por decirlo de alguna manera. Mi familia es una familia de artistas, mi padre es pintor, un tío suyo, que fue quien educó a mi padre, es un pintor muy famoso en España: Julio Quesada.


Mi padre no quería que me dedicara a esto, porque... bueno, es que es duro trabajar en la pintura, no tanto por lo económico, aunque también influye, sino en lo emocional, porque llega un punto en el que la exigencia que debes tener con tu obra es muy alta, y eso te puede frustrar emocionalmente. Mi padre nunca me sentó a pintar con él.
Yo hacía dibujitos como cualquier niño, pero vamos, nada especial.


A los catorce años no sabes qué hacer, a qué te vas a dedicar, y como yo había visto arte en mi casa desde que era muy chico me puse a trabajar en el taller de mi padre.


Más adelante pasé por la Universidad Complutense de Madrid, luego me gané una beca del Ministerio de Cultura de España y me fui a París, regresé a España e hice un posgrado, e impartí clases en una fundación”. 


- ¿Por qué pintar hoy con ese estilo que dominaba antes de las vanguardias artísticas del siglo XX?


“Lo que pasa es que hoy en día el realismo y lo figurativo no tienen la publicidad que tienen otras expresiones artísticas.


Pero bueno, tú te pones a investigar en la Internet y descubres a un montón de pintores fantásticos que trabajan la figuración. Yo creo que hoy en día puede convivir perfectamente la figuración, la abstracción, y cualquier expresión artística”. 


- ¿Cuando usted estaba en la universidad hacia donde se inclinó más la educación que recibió: hacia la tradición académica, hacia la experimentación, hacia la técnica o hacia el concepto?


“La verdad es que yo no disfruté mucho la universidad, yo pasaba allá el menor tiempo posible, y cuando salía me iba corriendo a casa a tratar de aprender en mi propio estudio, porque tenía la suerte de vivir en un entorno lleno de pintores.


La universidad era una cosa muy masificada, que no hacía hincapié en lo que yo creía que me iba a educar mejor, como cuestiones de técnica, o de procedimiento, de materiales...


Yo considero que para lograr una buena obra tiene que haber un equilibrio, no puede estar toda la balanza en el lado de la técnica pero tampoco puede estar toda la balanza en el lado del concepto: las peores pinturas que yo he visto son las que mejor están hechas técnicamente, y las que solo tienen en cuenta el concepto presentan un objeto final que es un desastre”.


- ¿Cuál es el proceso mediante el cual usted logra su obra?


“Cada quien tiene su mundo interior y cada uno representa lo que quiere o lo que puede.
 A mí me gusta trabajar lo que podríamos denominar como todos los géneros clásicos, más que nada por no saturarme, hay gente que se centra exclusivamente en el retrato, hay gente que se centra exclusivamente en las vistas urbanas, o en el paisaje, a mí me gusta ir alternando.


Yo me embriago de cada imagen que hago, me saturo de ella, por eso necesito descansar y pasar a otra imagen completamente diferente.


Además del óleo me gustan otras técnicas, como el dibujo, la acuarela o el temple al huevo, eso me permite cierto dinamismo en el taller, porque yo me puedo pasar todo el día pintando, y si el taller se convierte en algo monótono estás muerto”.


- Al ser su obra completamente figurativa, donde representa escenas de su cotidianidad, cercanas a usted, ¿no le da miedo caer con eso en lo meramente anecdótico? 


“No, es que eso es un problema que la gente le pone al realismo. La gente piensa que el realismo es la mera representación de las formas.


La gente piensa que solo se trata de la técnica, del procedimiento, y eso es falso. La gente debe preguntarse qué te transmite la pintura, por qué está representada así, con ello qué te quieren decir.


En mi caso, trabajo la belleza estética de la mancha, de la suciedad, de una pintura con escenas muy próximas a la vida común, pero con una mirada nueva”.


- ¿Cuáles son sus referentes artísticos?


“A mí, más que artistas, me gustan las obras. Yo creo que el auge de la pintura es el siglo XVI español y holandés, me gusta Rembrandt, Vermeer, Velásquez... ellos son palabras mayores.


Una obra que me fascina dentro de ese entorno es el “Enano Sebastián Morra” de Velásquez.


También me gusta el siglo XIX ruso, un pintor referente para mí es Ilya Repin, es una joya de la pintura.


Creo que la mejor pintura se ha hecho en Rusia y en España. España ha tenido mucha capacidad de educar, los talleres de la pintura han funcionado muy bien.


Si pasamos a una época más reciente, entre los pintores que más me gustan está Antonio López, Lucian Freud, aunque los pintores que me suelen gustar más suelen ser pintores que no tienen casi reconocimiento”,


- ¿Catalogaría su estilo y su obra dentro de algún movimiento pictórico?


“Es que no me parece que un pintor sea impresionista, o esto o aquello. Un pintor es un pintor, y no me gusta encasillar al arte con esas etiquetas. Un pintor puede estar influenciado por asuntos estéticos de su entorno y de su tiempo, pero no tiene porqué ser algo determinante.


La catalogación está muy bien para enseñar en las escuelas o enseñar historia del arte, pero en el mundo profesional artístico no creo que sea así”.



- ¿Cree que un artista que hace una obra que corresponde tanto a la tradición clásica puede ser exitoso, comercialmente, en un medio en el que imperan las prácticas artísticas más contemporáneas?


“Es que esto es contemporáneo, pero entiendo a lo que te refieres: a las modas estéticas.


No creo que el artista deba estar siguiendo movimientos. Lo mejor que se puede hacer es seguir el recorrido por el cual tú estás convencido, si el péndulo de la moda pasa por tu camino, pues bueno, haz tenido suerte, y si no, pues vale.


Eso le ha pasado a muchos artistas, que no han tenido éxito en vida, pero después el péndulo ha pasado por la obra que dejaron y le ha dado reconocimiento social. 


Las modas pasan muy rápido, seguir las modas termina por enloquecerte.


A lo mejor la moda te lleve a alcanzar el éxito cuando aún eres joven, y eso puede estar muy bien, pero en España hay muchos casos de pintores jóvenes exitosos a los que las galerías los han quemado, los han agotado.


El mercado está muy bien, los guiones que establecen las instituciones culturales están muy bien, pero hay que tener cuidado con ellos”.


http://www.felipe-alonso.com/



Detalles de su vida


Nació en Madrid en 1985.


Es licenciado de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid, ganó una residencia artística en París otorgada por el Ministerio de Cultura de España.


También estudió en el Colegio de España en París, y obtuvo una beca de posgrado con la Fundación Arauco, bajo la dirección de Guillermo Muñoz Vera en Madrid.


Ha logrado diversos reconocimientos, como el primer premio de dibujo de la Universidad Politécnica de Madrid, la cátedra Francisco de Goya y varios premio-adquisición de la Fundación de las Artes y los Artistas.


Felipe Alonso ha realizado exposiciones individuales en el Palacio de los Serrano, en la Cité Internationale de París y en la Fundación Pons de Madrid. De manera colectiva ha realizado exposiciones en el Museo Thyssen Bornemisza de Madrid, en el Instituto Cervantes de Roma, en la Fundación Fran Daurel de Barcelona y en la Casa de América de Madrid. Además, su obra está expuesta de manera permanente en el M.E.A.M, Museo Europeo de Arte Moderno, ubicado en Barcelona.